Lope
Poeta adicto al portal
Ayer mientras divagaba,
me di cuenta de que
Sólo en ti pensaba
y no sabía, ¿por qué?
Entonces me puse a pensar,
me teletransporte, a otro lugar
Lejos del mundo que conozco,
ahí encontré versos que reconozco.
Y el tiempo me decía mil palabras vacías,
yo pensando en ti y observando el horizonte todo el día.
Saltaban las preguntas y se hundían las respuestas,
el cielo callaba y las estrellas funestas.
Entonces caminé hacia el abismo
y pude ver el final de la caída.
Mi mente seguía perdida
y yo hablando conmigo mismo.
El abismo parecía transparente,
se mostraba frente a mi desnudo.
No encontré otra respuesta en mi mente
y mi cuerpo no dudo y salto de repente.
Mientras la distancia desaparecía,
seguía pensando ya un poco incoherente.
Salías por mis ojos y en mi corazón aparecías,
dentro de mi sentía una revolución insurgente.
Te apoderaste de mí, cada neurona era tuya,
entonces me di cuenta de que te amaba sin razón.
Pues no encontraba algo en especial,
para que latiera tan rápidamente mi corazón.
Entonces choque con el suelo
y tú desde los cielos bajaste hacia mí.
Me abrasaste y pude oler tu pelo,
entonces fue donde reviví.
Desperté con la cabeza en la cama
y entre mis piernas una almohada.
Eran las tres de la mañana
y tú clavabas tu mirada en la mía.
Me besaste y dijiste que ya era hora,
no entendí por qué
y no lo supe hasta tres segundos después
Caminaste de espaldas y desnuda,
supe entonces que es lo que tanto me enamora.
Ni tu cuerpo, ni tus ojos, ni tu espalda,
sino esa espora que dejas en tu bello aroma.
me di cuenta de que
Sólo en ti pensaba
y no sabía, ¿por qué?
Entonces me puse a pensar,
me teletransporte, a otro lugar
Lejos del mundo que conozco,
ahí encontré versos que reconozco.
Y el tiempo me decía mil palabras vacías,
yo pensando en ti y observando el horizonte todo el día.
Saltaban las preguntas y se hundían las respuestas,
el cielo callaba y las estrellas funestas.
Entonces caminé hacia el abismo
y pude ver el final de la caída.
Mi mente seguía perdida
y yo hablando conmigo mismo.
El abismo parecía transparente,
se mostraba frente a mi desnudo.
No encontré otra respuesta en mi mente
y mi cuerpo no dudo y salto de repente.
Mientras la distancia desaparecía,
seguía pensando ya un poco incoherente.
Salías por mis ojos y en mi corazón aparecías,
dentro de mi sentía una revolución insurgente.
Te apoderaste de mí, cada neurona era tuya,
entonces me di cuenta de que te amaba sin razón.
Pues no encontraba algo en especial,
para que latiera tan rápidamente mi corazón.
Entonces choque con el suelo
y tú desde los cielos bajaste hacia mí.
Me abrasaste y pude oler tu pelo,
entonces fue donde reviví.
Desperté con la cabeza en la cama
y entre mis piernas una almohada.
Eran las tres de la mañana
y tú clavabas tu mirada en la mía.
Me besaste y dijiste que ya era hora,
no entendí por qué
y no lo supe hasta tres segundos después
Caminaste de espaldas y desnuda,
supe entonces que es lo que tanto me enamora.
Ni tu cuerpo, ni tus ojos, ni tu espalda,
sino esa espora que dejas en tu bello aroma.