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Esos días que el recuerdo vuelve felices

penabad57

Poeta veterano en el portal
No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel
mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó
la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para
que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,
flui como el caudal de un río en abril entre arbustos
en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa
leve, un latido en calma, la sensación a posteriori
de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo
crecen y son consciencia de que la felicidad pasó
a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos
capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.
 
No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel
mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó
la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para
que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,
flui como el caudal de un río en abril entre arbustos
en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa
leve, un latido en calma, la sensación a posteriori
de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo
crecen y son consciencia de que la felicidad pasó
a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos
capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.
Muchos repiten que todo tiempo pasado fue mejor, pero creo más bien que otros tantos somos más felices en retrospectiva. Así que es probable que está sencilla tranquilidad que nos rodea mientras leemos y escribimos esto la sintamos en algunos años como si estuviéramos bailando.
Muchas gracias, amigo Ramón, por regalarnos tan buenos momentos. Abrazos.
 
Muchos repiten que todo tiempo pasado fue mejor, pero creo más bien que otros tantos somos más felices en retrospectiva. Así que es probable que está sencilla tranquilidad que nos rodea mientras leemos y escribimos esto la sintamos en algunos años como si estuviéramos bailando.
Muchas gracias, amigo Ramón, por regalarnos tan buenos momentos. Abrazos.
Gracias a ti, Pedro, por la visita y el mensaje que dejas. Un fuerte abrazo.
 
No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel
mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó
la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para
que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,
flui como el caudal de un río en abril entre arbustos
en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa
leve, un latido en calma, la sensación a posteriori
de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo
crecen y son consciencia de que la felicidad pasó
a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos
capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.
La felicidad tiene múltiples formas de manifestarse y puede ser sutil.
Un gran mensaje.

Saludos
 
No sonaron címbalos al amanecer ni buscó un ángel
mi áspera mejilla, ningún coro ni algarabía acompañó
la cadencia de los relojes, la luz no brilló más para
que mi sombra bailara alegre; sentí paz en mi interior,
flui como el caudal de un río en abril entre arbustos
en flor, sin esperarlo llegó el día del éxtasis como una brisa
leve, un latido en calma, la sensación a posteriori
de que vivir nos regala instantes que en el recuerdo
crecen y son consciencia de que la felicidad pasó
a nuestro lado de puntillas y así es que solo fuimos
capaces de disfrutarla cuando ya éramos futuro.

Me identifican tus letras y creo que con la madurez comenzamos a entender como a los tesoros que realmente fueron, son y serán, a ciertos momentos de la vida.
Paso a dejarte mi admiración de siempre.
Un abrazo.
 
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