Babel
Poeta asiduo al portal
Vaciad mis espaldas cansadas,
de sueños imposibles,
de mares que se yerguen asesinos.
Enviad a mi cuerpo un miserere
cuando cruce la distancia
de mi tierra a tu tierra,
de mi alma agotada
a tu corazón, hermano.
El monte, inerte, contempla
mis heridas de subidas fallidas
a vallas hirientes de fronteras
que marcan la diferencia
entre la vida y la muerte.
Las noches, las siento frías, gélidas.
Los días, implacables, de soles áridos.
Los estómagos, huecos,
gruñendo, soltando quejas.
Mientras, el alma lucha
y la voz muere por dentro
y el dolor se vuelve enorme.
¿Cuándo mi Vida Errante
alcanzará la Tierra Prometida?
¿Hasta cuando mi Esperanza,
por mil veces derrotada,
seguirá a mis pies en esta guerra
de pueblos hambrientos
de tolerancia y de sustento?
¿Qué más debo hacer, qué decir,
a quién más debo dejar atrás?
¿Cuánta vida he de entregar
para pagar mi pasaje doliente
hacia el sueño de vivir...
de vivir en libertad?
de sueños imposibles,
de mares que se yerguen asesinos.
Enviad a mi cuerpo un miserere
cuando cruce la distancia
de mi tierra a tu tierra,
de mi alma agotada
a tu corazón, hermano.
El monte, inerte, contempla
mis heridas de subidas fallidas
a vallas hirientes de fronteras
que marcan la diferencia
entre la vida y la muerte.
Las noches, las siento frías, gélidas.
Los días, implacables, de soles áridos.
Los estómagos, huecos,
gruñendo, soltando quejas.
Mientras, el alma lucha
y la voz muere por dentro
y el dolor se vuelve enorme.
¿Cuándo mi Vida Errante
alcanzará la Tierra Prometida?
¿Hasta cuando mi Esperanza,
por mil veces derrotada,
seguirá a mis pies en esta guerra
de pueblos hambrientos
de tolerancia y de sustento?
¿Qué más debo hacer, qué decir,
a quién más debo dejar atrás?
¿Cuánta vida he de entregar
para pagar mi pasaje doliente
hacia el sueño de vivir...
de vivir en libertad?
Última edición: