Esta lluvia me tiene enamorado, me engancha a la tierra y me tiene boquiabierto clavándome en ella como si fuera un espantapájaros en mitad de la inacabable Manchuria, con una mirada tan irreal como perdida, con una sangre sólida formada por briznas de heno.
Esta lluvia y tú, me tenéis enamorado, ella me vuelve vegetal por dentro, tú, en cambio, te esmeras en hacer de mi un fósil del que apenas ya si se intuyen los nervios de las alas que un día tuvo, pétreo recuerdo que duerme su eternidad en el lecho de tu río del olvido.
Quisiera que esta lluvia me diluyera, para ser abono de la hierba que da cobijo a las lombrices, que son luego alimento de mis amados mirlos, a los que yo también quiero, de los que nunca me falta el canto.
Turco
Esta lluvia y tú, me tenéis enamorado, ella me vuelve vegetal por dentro, tú, en cambio, te esmeras en hacer de mi un fósil del que apenas ya si se intuyen los nervios de las alas que un día tuvo, pétreo recuerdo que duerme su eternidad en el lecho de tu río del olvido.
Quisiera que esta lluvia me diluyera, para ser abono de la hierba que da cobijo a las lombrices, que son luego alimento de mis amados mirlos, a los que yo también quiero, de los que nunca me falta el canto.
Turco