Luis M. Miranda Martínez
Poeta recién llegado
Dicen que por las noches,
dicen que a media luna.
Aunque parezca locura,
anda un espectro hechizante.
Sólo mendigo agua
para embeber el recuerdo
de lo que fuera su cuerpo,
de lo que fuera su aspecto.
Causa de muchos vahídos
y convulsiones de nervios.
Siempre los mismos efectos
y con los mismos crujidos.
Juan dijo, repitió Ernesto.
Que lo ilumina el infierno;
reflejo rojo, cuerpo negro.
Y yo revelo el misterio.
¡Ese es mi alma desnuda
de vagabundo semblante!
Pues aún después de la muerte
la conciencia me arde.
Y necesito acallarla,
y necesito apagarla.
Ando sediento de agua,
sólo ella extingue
las llamas
dicen que a media luna.
Aunque parezca locura,
anda un espectro hechizante.
Sólo mendigo agua
para embeber el recuerdo
de lo que fuera su cuerpo,
de lo que fuera su aspecto.
Causa de muchos vahídos
y convulsiones de nervios.
Siempre los mismos efectos
y con los mismos crujidos.
Juan dijo, repitió Ernesto.
Que lo ilumina el infierno;
reflejo rojo, cuerpo negro.
Y yo revelo el misterio.
¡Ese es mi alma desnuda
de vagabundo semblante!
Pues aún después de la muerte
la conciencia me arde.
Y necesito acallarla,
y necesito apagarla.
Ando sediento de agua,
sólo ella extingue
las llamas