murdock
Poeta adicto al portal
Luego del jolgorio de las aguas que aun arrastran rocas por la rivera
cae la noche, sin su particular naranja, sin su espectacular violeta
oscuridad densa y atemorizante de aquella sin estrellas ni luna
una noche nueva, inmaculada sin nada que distraiga tu mente de lo oscuro de la tiniebla
en este nuevo universo oscuro, no hay sonidos que surquen la enramada
la canción de los insectos no vibra durante la madrugada
sin embargo, hay un incesante golpeteo, que se roba mi calma.
—Al parecer todos los insectos duermen con la luna nueva.
Mi voz retumbante se escuece por las paredes de esta vieja casa
crujientes pasos lentos estremecen los desgastados maderos
no parece molestar a las polillas mientras se alimentan en silencio
las palabras, al contrario, se mezclan con el polvillo de sus alas
aunque mis labios las pronuncien, se escuchan extrañas.
—¿Quién es el que me habla a través de este cuerpo sin cara?
No hay espejo alguno en esta casa
no puedo dilucidar mi sombra
la voz que retumba me es cada vez mas extraña
el golpeteo en mí nuca se pronuncia cada vez con más furia;
—¿En qué extraño mundo me encuentro desde esta mañana?
Hay una luz dispersa blanca
una mueca que se dibuja tras un ventanal deslumbrante
un gesto cariñoso de alguien a mi vera
roza mis labios, me habla…
—¿es que acaso dormía?,¿dónde quedó la casa blanca?,¿qué paso con el lago en medio de la montaña?; ¿y el jardín espeso que abrigaba mi alma?,¿qué ha pasado con la luna?
Ahora que lo pienso con calma
qué es real, cuando ni siquiera soy yo el que habla…
cae la noche, sin su particular naranja, sin su espectacular violeta
oscuridad densa y atemorizante de aquella sin estrellas ni luna
una noche nueva, inmaculada sin nada que distraiga tu mente de lo oscuro de la tiniebla
en este nuevo universo oscuro, no hay sonidos que surquen la enramada
la canción de los insectos no vibra durante la madrugada
sin embargo, hay un incesante golpeteo, que se roba mi calma.
—Al parecer todos los insectos duermen con la luna nueva.
Mi voz retumbante se escuece por las paredes de esta vieja casa
crujientes pasos lentos estremecen los desgastados maderos
no parece molestar a las polillas mientras se alimentan en silencio
las palabras, al contrario, se mezclan con el polvillo de sus alas
aunque mis labios las pronuncien, se escuchan extrañas.
—¿Quién es el que me habla a través de este cuerpo sin cara?
No hay espejo alguno en esta casa
no puedo dilucidar mi sombra
la voz que retumba me es cada vez mas extraña
el golpeteo en mí nuca se pronuncia cada vez con más furia;
—¿En qué extraño mundo me encuentro desde esta mañana?
Hay una luz dispersa blanca
una mueca que se dibuja tras un ventanal deslumbrante
un gesto cariñoso de alguien a mi vera
roza mis labios, me habla…
—¿es que acaso dormía?,¿dónde quedó la casa blanca?,¿qué paso con el lago en medio de la montaña?; ¿y el jardín espeso que abrigaba mi alma?,¿qué ha pasado con la luna?
Ahora que lo pienso con calma
qué es real, cuando ni siquiera soy yo el que habla…
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