BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mas no. La noche ya ocupa completamente
el mundo. Sus ruidos, desde el más estentóreo,
urogallos, ladridos a las afueras, hasta los más minúsculos,
de raíces creciendo, crujen en mis oídos. Alcanzo
a observar las líneas de los eriales, el horizonte
deflagrado y las costumbres de los usos horarios.
Curvaturas de la tierra, sueños de los amantes,
cernícalos pequeños, bajo su vuelo yo me tumbo
abrigándome de hierba por momentos. Y luego
el día, con su luz de aromas predecibles, alzará
la terrible tiniebla, mientras las brumas quedan incendiadas-.
©
el mundo. Sus ruidos, desde el más estentóreo,
urogallos, ladridos a las afueras, hasta los más minúsculos,
de raíces creciendo, crujen en mis oídos. Alcanzo
a observar las líneas de los eriales, el horizonte
deflagrado y las costumbres de los usos horarios.
Curvaturas de la tierra, sueños de los amantes,
cernícalos pequeños, bajo su vuelo yo me tumbo
abrigándome de hierba por momentos. Y luego
el día, con su luz de aromas predecibles, alzará
la terrible tiniebla, mientras las brumas quedan incendiadas-.
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