Nuestros sueños se deshilan
en la distancia, antes de cada ocaso,
cuando las luces aún titilan
por las sombras del día y su cadalso.
El sol marca el poniente
sin importarle que aún no regreses
no sabe lo que causa y siente
mi corazón, sus latidos y feligreses.
Maldito Cronos, puntual imberbe
que descarnas las esperanzas
de un soñador que todavía se atreve
a paladear de su Musa las bonanzas.
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