IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y los instantes nos vomitarán,
segundos violentos,
se percibe un sueño final,
entre ocasos de horizontes,
entre eclipses perfectos,
por una verdad divina, lamento de cielo,
unos cuantos deseos
caen aletargados
por la codicia
de un ángel corrupto,
de un mito milenario,
de una caída eterna,
aún los años pesan peores
en los albores de un destino prometido,
porque la fe no mueve montañas,
la fe se clava como espina,
en la corteza del corazón,
en la penumbra de la mente,
que engendrará iluminada,
nuevas mentiras,
nuevas fatalidades en la tierra,
caerán una vez más los anhelos,
voluntad de hambre perfecta,
por siempre
esperando,
a un nuevo sol,
para convertirse
en verdad irrefutable.
segundos violentos,
se percibe un sueño final,
entre ocasos de horizontes,
entre eclipses perfectos,
por una verdad divina, lamento de cielo,
unos cuantos deseos
caen aletargados
por la codicia
de un ángel corrupto,
de un mito milenario,
de una caída eterna,
aún los años pesan peores
en los albores de un destino prometido,
porque la fe no mueve montañas,
la fe se clava como espina,
en la corteza del corazón,
en la penumbra de la mente,
que engendrará iluminada,
nuevas mentiras,
nuevas fatalidades en la tierra,
caerán una vez más los anhelos,
voluntad de hambre perfecta,
por siempre
esperando,
a un nuevo sol,
para convertirse
en verdad irrefutable.
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