Esperanza.
En esta estrategia, hay un firmamento,
entreabiertos labios despertando sueños,
dándonos dulzuras y vehementes cielos
que son placeres que nos dan desvelos.
Somos instantes de turbación plenos:
negros, cual noche de amante nueva,
blancos, cual piel de tu jardín mágico
y rojos, como este idilio que se inicia.
En loca proyección de futuros plenos,
eres esperanza de acabar mi espera,
de encontrarnos y compartir tiempos
y eres miedo de ayudarme a hacerlos,
aunque las diosas jamás tienen miedo.
Sí en ti yo pudiera reforzar un signo,
sí en mi tu pudieras presentir tu sino
o si fueras mía al abrazar mi almohada,
naciendo a mi lado, serías la promesa
y yo evocaría lo que son tus besos
y también lo dulces que son tus abrazos
pues soñarte despierto, es vivir gozando,
invocando bienes que fueron instantes,
pero instantes míos, maduros y plenos,
cual ojos azules, haciendo un espejo.
Y al ver a tus ojos, pidiéndome besos,
veía recreados mis fuegos dementes
y vi desbordarse a dos lenguas haciendo,
entre mil ternuras, los más bellos duelos.
Así son tus besos y así son tus ansias
y cual un reflejo son las ansias mías.
Yo así lo adivino - eso no es difícil -
al rozar tus manos, al beber tus labios,
al tocar tu cuerpo y al juntarlo al mío.
Más basta por hoy, no más cobardías,
entre enredos locos en caireles de oro,
quiero, como hombre, darte buenos días
y calmar tus ansias y las ansias mías
y quiero guardarte como un gran tesoro
pues al protegerte y borrar tu agonía
como hombre defiendo el hacerte mía.
En esta estrategia, hay un firmamento,
entreabiertos labios despertando sueños,
dándonos dulzuras y vehementes cielos
que son placeres que nos dan desvelos.
Somos instantes de turbación plenos:
negros, cual noche de amante nueva,
blancos, cual piel de tu jardín mágico
y rojos, como este idilio que se inicia.
En loca proyección de futuros plenos,
eres esperanza de acabar mi espera,
de encontrarnos y compartir tiempos
y eres miedo de ayudarme a hacerlos,
aunque las diosas jamás tienen miedo.
Sí en ti yo pudiera reforzar un signo,
sí en mi tu pudieras presentir tu sino
o si fueras mía al abrazar mi almohada,
naciendo a mi lado, serías la promesa
y yo evocaría lo que son tus besos
y también lo dulces que son tus abrazos
pues soñarte despierto, es vivir gozando,
invocando bienes que fueron instantes,
pero instantes míos, maduros y plenos,
cual ojos azules, haciendo un espejo.
Y al ver a tus ojos, pidiéndome besos,
veía recreados mis fuegos dementes
y vi desbordarse a dos lenguas haciendo,
entre mil ternuras, los más bellos duelos.
Así son tus besos y así son tus ansias
y cual un reflejo son las ansias mías.
Yo así lo adivino - eso no es difícil -
al rozar tus manos, al beber tus labios,
al tocar tu cuerpo y al juntarlo al mío.
Más basta por hoy, no más cobardías,
entre enredos locos en caireles de oro,
quiero, como hombre, darte buenos días
y calmar tus ansias y las ansias mías
y quiero guardarte como un gran tesoro
pues al protegerte y borrar tu agonía
como hombre defiendo el hacerte mía.