horacio caraballo
Poeta recién llegado
Mientras la luz de tus ojos,
destierran a las brumas que se pierden.
Solitario en el silencio y atado,
me libero de las penas que me envuelven.
En el carmín de tus labios
se descubre el rojo del sol naciente.
Solitario en la penumbra y apenado,
me descubro, y la dudas se revierten.
En el suave toque de tus manos,
las lágrimas se trocan en dulce flor.
Y no quiero regresar a lo olvidado,
cuando no quiero regresar al dolor.
Es un leve suspiro, tu sonrisa,
que al son del viento va.
Y no tengo que quedarme dormido,
para soñarla , al estallar.
Lo repito tantas veces,
y lo puedo volver a repetir,
que te sueño, y espero ser amado,
hasta el momento en que deje de vivir.
destierran a las brumas que se pierden.
Solitario en el silencio y atado,
me libero de las penas que me envuelven.
En el carmín de tus labios
se descubre el rojo del sol naciente.
Solitario en la penumbra y apenado,
me descubro, y la dudas se revierten.
En el suave toque de tus manos,
las lágrimas se trocan en dulce flor.
Y no quiero regresar a lo olvidado,
cuando no quiero regresar al dolor.
Es un leve suspiro, tu sonrisa,
que al son del viento va.
Y no tengo que quedarme dormido,
para soñarla , al estallar.
Lo repito tantas veces,
y lo puedo volver a repetir,
que te sueño, y espero ser amado,
hasta el momento en que deje de vivir.