María la Ausente
Poeta recién llegado
Ser hija del otoño, de hojas multicolóres revoloteantes con caída ondulante que asemeja a la agonia que se deja pasar... no me hacen sentir tan sola aún.
Yo, trigueña de alegría incomprendida, decorada con una cenefa efervecente de tierra cálida que llora el sangrado de salvia sabor canela.
Vos, mustio camino soleado orillando ansiedad, contaminando voluntad. Coloreando abecedarios impronunciables, clarificando el gris, matizando inviernos desesperados.
Ambos, -borradores de lluvia que no moja, que calienta y que derrite-.
Yo, trigueña de alegría incomprendida, decorada con una cenefa efervecente de tierra cálida que llora el sangrado de salvia sabor canela.
Vos, mustio camino soleado orillando ansiedad, contaminando voluntad. Coloreando abecedarios impronunciables, clarificando el gris, matizando inviernos desesperados.
Ambos, -borradores de lluvia que no moja, que calienta y que derrite-.
Última edición por un moderador: