Espinas de mayo

Rafael Gárate

Poeta recién llegado
Hace mucho tiempo ya;
los años eran menos...
y las ilusiones más,
ella sonreía tímida
mientras yo soñaba,
dormido en la fresca sombra
de un mes de mayo.

Todavía no olvido al corazón
latiendo fuerte,
cabalgando en potro desbocado
por aquel bello sendero;
era felíz, era tan libre.

Vienen a mi los momentos
cuando tomaba su mano;
la intención era no soltarla,
la sensación era única,
nos mirabamos a los ojos
mientras desaparecía el mundo.

Pero el tiempo pasa
y las cosas cambian,
otros años nacieron
para morir más tarde,
nuevas primaveras
y nuevos veranos...
Otros tantos otoños
cubrieron de hojas secas
a las promesas nuestras.

Ahora los inviernos crudos vienen
para hacerme recordar el ayer,
pisoteando mis memorias
y congelando cada vez más
los recuerdos de antaño.

Ya vendrá otro mes de mayo
con su frescura y sus rosas;
yo mientras tanto lo espero,
arrancando de mis manos
las últimas espinas que me quedan,
de las rosas de aquel tiempo...
Cual agudas heréncias.
 
Última edición:
Ahora los inviernos crudos vienen
para hacerme recordar el ayer,
pisoteando mis memorias
y congelando cada vez más
los recuerdos de antaño.

Bella perla de tu caudal infinito mi querido amigo. Un placer leerte. Besos con cariño. Saludos.
 
El tiempo pasa,las heridas sanan las flores de mayo, se volverán pétalos al viento, las espinas, se sacan den un tirón; y al pasar el tiempo...uno casi no recuerda esa melancolía con la que se escribe unos versos. Un gusto pasar por tu rincón
 
Lourdes C. Mucho más grato es leer su lindo comentario. Gracias por pasar por aquí y detenerse a leer mis sentimientos.Bendiciones!
 
Estimada Coral, mucha verdad encuentro en sus palabras. Todo esto es solo un recuerdo, pero no puedo evitar la nostalgia que esas memorias traen consigo.Gracias! bendiciones para usted!
 
a veces el tiempo no sabe desvanecer estas penas, abrazos
Rafael Gárate;5070254 dijo:
Hace mucho tiempo ya;
los años eran menos...
y las ilusiones más,
ella sonreía tímida
mientras yo soñaba,
dormido en la fresca sombra
de un mes de mayo.

Todavía no olvido al corazón
latiendo fuerte,
cabalgando en potro desbocado
por aquel bello sendero;
era felíz, era tan libre.

Vienen a mi los momentos
cuando tomaba su mano;
la intención era no soltarla,
la sensación era única,
nos mirabamos a los ojos
mientras desaparecía el mundo.

Pero el tiempo pasa
y las cosas cambian,
otros años nacieron
para morir más tarde,
nuevas primaveras
y nuevos veranos...
Otros tantos otoños
cubrieron de hojas secas
a las promesas nuestras.

Ahora los inviernos crudos vienen
para hacerme recordar el ayer,
pisoteando mis memorias
y congelando cada vez más
los recuerdos de antaño.

Ya vendrá otro mes de mayo
con su frescura y sus rosas;
yo mientras tanto lo espero,
arrancando de mis manos
las últimas espinas que me quedan,
de las rosas de aquel tiempo...
Cual agudas heréncias.
 
Ha sido una lectura muy grata. Las imagenes suaves, pero dejando en loas estrofas todos esos matices llenos de recuerdos, de añoranzas, y el desazón del presente, que intenta abrazarse al ayer....ese dolor palpable por el recuerdo de lo que se fue, este poema tiene sentimiento y calidez, transmote.
Un saludo
 
Hace mucho tiempo ya;
los años eran menos...
y las ilusiones más,
ella sonreía tímida
mientras yo soñaba,
dormido en la fresca sombra
de un mes de mayo.

Todavía no olvido al corazón
latiendo fuerte,
cabalgando en potro desbocado
por aquel bello sendero;
era felíz, era tan libre.

Vienen a mi los momentos
cuando tomaba su mano;
la intención era no soltarla,
la sensación era única,
nos mirabamos a los ojos
mientras desaparecía el mundo.

Pero el tiempo pasa
y las cosas cambian,
otros años nacieron
para morir más tarde,
nuevas primaveras
y nuevos veranos...
Otros tantos otoños
cubrieron de hojas secas
a las promesas nuestras.

Ahora los inviernos crudos vienen
para hacerme recordar el ayer,
pisoteando mis memorias
y congelando cada vez más
los recuerdos de antaño.

Ya vendrá otro mes de mayo
con su frescura y sus rosas;
yo mientras tanto lo espero,
arrancando de mis manos
las últimas espinas que me quedan,
de las rosas de aquel tiempo...
Cual agudas heréncias.
Sentidos versos. Una melancolía brillante amigo!
En el rincón del río, esa pérdida, que tan sólo es
una imagen para aullentar el silencio de la lagrima.
bellissimo. luzyabsenta
 

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