Eigna
Poeta recién llegado
Tus besos son espinas que no quiero esquivar,
espinas que me encuentro al resbalar de tu nariz,
y es que hay una trampa entre tus ojos y tu boca,
un jardín encantado, del cual no quiero salir.
Te pido que tus espinas sigan floreciendo en mi piel, no busques más,
se que caminas por verdores que te incitan a contemplarlos,
que has andado entre flores exóticas y sus perfumes,
se que existen sonrisas mejor delineadas, frentes de porcelana,
y yo a veces me siento desierto, una tierra sin cantos hermosos,
pero me lleno de colores con tu voz, me convierto en brisa con tu aliento.
Sigue depositando tu dulzura en mis densas esperanzas,
No quiero renunciar al doloroso éxtasis que es amarte,
continúa llevando mi locura, hasta el precipicio de tus manos,
y después sujétame fuerte, para empezar de nuevo,
descansar otra vez en tu jardín, hacer como que enjuago las heridas,
deshacernos del espacio que nos sobra,
y soltarnos de una sola vez del tiempo.
espinas que me encuentro al resbalar de tu nariz,
y es que hay una trampa entre tus ojos y tu boca,
un jardín encantado, del cual no quiero salir.
Te pido que tus espinas sigan floreciendo en mi piel, no busques más,
se que caminas por verdores que te incitan a contemplarlos,
que has andado entre flores exóticas y sus perfumes,
se que existen sonrisas mejor delineadas, frentes de porcelana,
y yo a veces me siento desierto, una tierra sin cantos hermosos,
pero me lleno de colores con tu voz, me convierto en brisa con tu aliento.
Sigue depositando tu dulzura en mis densas esperanzas,
No quiero renunciar al doloroso éxtasis que es amarte,
continúa llevando mi locura, hasta el precipicio de tus manos,
y después sujétame fuerte, para empezar de nuevo,
descansar otra vez en tu jardín, hacer como que enjuago las heridas,
deshacernos del espacio que nos sobra,
y soltarnos de una sola vez del tiempo.
::