Espinas
Adiós,
fronteras desmesuradas,
ahí os quedáis limitando,
yo me voy por peteneras
y me paso al otro bando,
me retiro a escuchar
lo que todo me está diciendo,
lo que yo a mí mismo me demuestro
cada vez que cae mi velo
en el cielo de la duda,
en el espejo vacío
que late y estalla agonizante
mientras me reflejo en el,
acercándome a la piel
de lo que no tiene nombre,
de lo que está desierto
y aún no conoce el hombre,
de las ruinas de una vida
perdiéndose en el horizonte
como ave peregrina
que un día voló tan alto
que sus alas se cubrieron de espinas,
dejando de volar por siempre,
dejando de buscar la cima.
Darío Méndez
Adiós,
fronteras desmesuradas,
ahí os quedáis limitando,
yo me voy por peteneras
y me paso al otro bando,
me retiro a escuchar
lo que todo me está diciendo,
lo que yo a mí mismo me demuestro
cada vez que cae mi velo
en el cielo de la duda,
en el espejo vacío
que late y estalla agonizante
mientras me reflejo en el,
acercándome a la piel
de lo que no tiene nombre,
de lo que está desierto
y aún no conoce el hombre,
de las ruinas de una vida
perdiéndose en el horizonte
como ave peregrina
que un día voló tan alto
que sus alas se cubrieron de espinas,
dejando de volar por siempre,
dejando de buscar la cima.
Darío Méndez