César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es un amor con el espinazo quebrado.
Así, se arrastra lastimosamente,
sin poder vivir,
sin querer morir,
sabiendo que ya nada podrá ser lo de antes.
Es un amor raro: nació siendo imposible.
Imposible que naciera,
imposible que viviera.
Imposible ilógica de las cosas
que confunde el tino.
Pero respira amorfo
más allá del dolor
donde quedan el hielo y los resentimientos.
Es un amor de verdad y de mentira
como todo en él.
Dialéctica de corazón y mente,
madura inmadurez que enciende teas en la imaginación de las noches tormentas,
con sexo y fertilización adentro.
Afuera llueve el sentimiento.
Nada duele.
Todo huye
todo hiere.
Es un amor que es su antinomia
donde no queda nada
¿perdones?
¿dureza?
crecen los mangos en el árbol sangre
convertida la brisa
irrespirable
en lodo movedizo,
en furia.
Se siente como que todo
todo
se ha perdido.
Así, se arrastra lastimosamente,
sin poder vivir,
sin querer morir,
sabiendo que ya nada podrá ser lo de antes.
Es un amor raro: nació siendo imposible.
Imposible que naciera,
imposible que viviera.
Imposible ilógica de las cosas
que confunde el tino.
Pero respira amorfo
más allá del dolor
donde quedan el hielo y los resentimientos.
Es un amor de verdad y de mentira
como todo en él.
Dialéctica de corazón y mente,
madura inmadurez que enciende teas en la imaginación de las noches tormentas,
con sexo y fertilización adentro.
Afuera llueve el sentimiento.
Nada duele.
Todo huye
todo hiere.
Es un amor que es su antinomia
donde no queda nada
¿perdones?
¿dureza?
crecen los mangos en el árbol sangre
convertida la brisa
irrespirable
en lodo movedizo,
en furia.
Se siente como que todo
todo
se ha perdido.
César Guevara. Marzo y niebla. 2015
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