Bajo las risas ceñudas vas enloqueciendo,a ritmo de látigo lastimero que ostenta en su mano siniestra el todopoderoso Satanás.Te niegas a remitir de tus negros pecados,y eso hace que tu corazón se marchite como una violenta malva engalanada en llameante parpadeo de fúnebre sol negro.Tus huellas holladas en el polvoriento camino que va a dar al calvario de las aberraciones quedan grabadas a fuego lento;para que sirvan de deificado ejemplo a quienes no se abstienen de hacer la guerra al rey del insondable abismo;el cual es el único que glorifica al espíritu puro y libre,que vuela con soberbias alas hacia el penumbroso paraíso donde un puñado de escogidos sorben del néctar a rebosar en cáliz engastado de plata y rubí reluciente.¡Oh!,alma en pena,recapacita y pide con vozarrón de ogro mil perdones hacia el mundo que te vio parir.Pues si así no lo hicieses,no tendrías descanso eterno ni en la fosa sepulcral que ya está preparada para ti.