hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las calles eran sesgadas
y las fachadas
junaban de reojo
al que pasaba.
La esquina en diagonal,
un farol cojo,
un buzón, que con frío
o con calor iba de rojo.
Un compadrito
patrullando su vereda,
al filo de su puñal
teme la aldea.
Los rieles del tranvía
eran la flecha,
que en el flanco de la ciudad,
lejos, se hundía...
Este barrio nunca existió,
lo creó Borges.
Porque no hay un Universo,
todo es un sueño,
y es Borges, Jorge Luis,
su único dueño.
y las fachadas
junaban de reojo
al que pasaba.
La esquina en diagonal,
un farol cojo,
un buzón, que con frío
o con calor iba de rojo.
Un compadrito
patrullando su vereda,
al filo de su puñal
teme la aldea.
Los rieles del tranvía
eran la flecha,
que en el flanco de la ciudad,
lejos, se hundía...
Este barrio nunca existió,
lo creó Borges.
Porque no hay un Universo,
todo es un sueño,
y es Borges, Jorge Luis,
su único dueño.
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