Esquina

Leonardo Vinci

Poeta recién llegado
Luego de la fila de botones prolijamente prendidos, una flor en la solapa; después, una corbata raída y ajustada impidiendo que los flujos amargos vuelvan a la boca; y más arriba, como en la cumbre, una instantánea en blanco y negro retratando el desencuentro en ese hilo viscoso que se seca pegoteando los labios. Una esquina de Buenos Aires ennegrecido en sus vértices como los trajes, típica de esperas, guardabarros en llanto, y una muchedumbre que paradójicamente encapsula a cada uno en su propio mundo. Y entonces su corazón, que al oído le reza versos de amor, a veces como un rojo pedazo de lobo herido naufragando en su propia sangre, y otras, como una herida en sí misma resucitada y latente como un verbo que aguarda con impaciencia su tiempo, él, su corazón, recita en voz extremadamente baja sonetos ancestrales moviéndose como el áncora de un viejo reloj, en la atonía más absurda pero ineluctable de las catalepsias que pueda sufrir un músculo prohibido. ¿Sabrá él que la carne temblorosa, más allá de la apariencia de la piel debajo de todas sus ropas, es el animal que vive eternamente dentro de un hombre enamorado?
 
El corazón con su increíble paciencia se aposta en cualquier esquina su misión es esperar, no le importa la tosquedad de afuera, solo el trofeo para seguir viviendo...

Su prosa tiene la mezcla, el ingrediente para gustarme mucho!

feliz domingo y un abrazo

ladulcec-zza
 
Gracias por la lectura y el comentario !!
El corazón a veces es como si no supiera que está. Ciertos juegos de la mente lo enjaulan. Y así y todo, escribe.

Gracias nuevamente.

Leo
 

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