tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta extraña sensación que lo embarga nuevamente, intentará arrebatar su esencia, invadiendo el núcleo de sus preciadas profundidades.
Su ilusión óptica transparenta y desliza la escena hacia un costado.
Imágenes que sufren alteraciones en su inmaterialidad.
El movimiento un tanto agnóstico, observa a su entorno antes de perecer, concreta el movimiento irreal automatizado, se deja llevar por su impersonalidad, promociona interesantes opciones de escape. Sin embargo vagas irracionalidades intentan despejar el camino.
Sobrelleva una transformación tan irreal como su intangibilidad, aun no sabe que es un pensamiento, que solo es una postura, un empaque utópico.
De pronto bajo presión, lo presiente, se supone en desventaja e intenta evadir el golpe, considera su amorfa resistencia, una bendición. Sigiloso y hambriento de supervivencia, corre entusiasta por su mundo imaginario, preso de si mismo, es absorto por su creativa subterraneidad que lo despoja, se aloja en el ojo del horizonte donde anida y recrudece la locura.
Emergen dolores incorpóreos, presiente su infranaturalidad, su coerción delimitada, tal vez su fin.
Entonces, no era una postura depre ante la vida, de pronto era un trozo de metáfora, un sentimiento reprimido. Ni siquiera eso, derrapó en segundos, cayendo a la cubícula de la nada.
Confirmó que su irrealismo es lo único absolutamente real en su perennidad.
Aquella idea de ser solo un recuerdo, comenzaba a tomar forma.
Comenzó a creer con embriaguez en la antigua profecía.
Adoptando la postura de que la vida de un pensamiento, se proyectaba en la continuidad de un nuevo pensamiento.
Y cuando llegó la protuberancia, irrumpió la esquistosidad, elaboró y aceptó su metamorfismo y se dejo llevar.
Su ilusión óptica transparenta y desliza la escena hacia un costado.
Imágenes que sufren alteraciones en su inmaterialidad.
El movimiento un tanto agnóstico, observa a su entorno antes de perecer, concreta el movimiento irreal automatizado, se deja llevar por su impersonalidad, promociona interesantes opciones de escape. Sin embargo vagas irracionalidades intentan despejar el camino.
Sobrelleva una transformación tan irreal como su intangibilidad, aun no sabe que es un pensamiento, que solo es una postura, un empaque utópico.
De pronto bajo presión, lo presiente, se supone en desventaja e intenta evadir el golpe, considera su amorfa resistencia, una bendición. Sigiloso y hambriento de supervivencia, corre entusiasta por su mundo imaginario, preso de si mismo, es absorto por su creativa subterraneidad que lo despoja, se aloja en el ojo del horizonte donde anida y recrudece la locura.
Emergen dolores incorpóreos, presiente su infranaturalidad, su coerción delimitada, tal vez su fin.
Entonces, no era una postura depre ante la vida, de pronto era un trozo de metáfora, un sentimiento reprimido. Ni siquiera eso, derrapó en segundos, cayendo a la cubícula de la nada.
Confirmó que su irrealismo es lo único absolutamente real en su perennidad.
Aquella idea de ser solo un recuerdo, comenzaba a tomar forma.
Comenzó a creer con embriaguez en la antigua profecía.
Adoptando la postura de que la vida de un pensamiento, se proyectaba en la continuidad de un nuevo pensamiento.
Y cuando llegó la protuberancia, irrumpió la esquistosidad, elaboró y aceptó su metamorfismo y se dejo llevar.