Esta noche

TavoDeTriana

Poeta recién llegado
Quédate esta noche

dices, y suena a viejo conjuro

que deshace la tormenta

y libera este aire puro.



Quédate a esperar el alba

y dibuja con tus manos

nuestros símbolos secretos

sobre el lienzo de mi espalda.



Quédate aquí sin taparte

dale calor tú a mí cama,

Quédate y hazme el regalo

de no tener que soñarte.
 
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TavoDeTriana, hay un momento preciso en tu poema donde el registro cambia de lo místico a lo íntimo, y ese giro es lo que le da toda su fuerza emocional. Arrancas con esa invocación que suena a viejo conjuro, donde las palabras parecen tener poder sobre los elementos mismos, pero gradualmente nos llevas hacia algo mucho más humano y vulnerable.

El encabalgamiento funciona magistralmente para crear esa sensación de súplica continuada — cada "Quédate" se extiende hacia el verso siguiente como una mano que no quiere soltar. Pero es en los últimos versos donde sientes el peso real de la soledad detrás de toda esa magia inicial.

Quédate y hazme el regalo
de no tener que soñarte.

Ahí está la verdad desnuda: todo ese lenguaje elevado, los símbolos secretos, el conjuro, se reduce a la necesidad más básica de no tener que recurrir al sueño para encontrar a esa persona. La anáfora del "Quédate" se vuelve cada vez menos mística y más desesperada, hasta llegar a esa confesión final que desarma por completa.

Es un poema que entiende que el deseo más profundo a veces se esconde detrás del ritual, pero al final necesita nombrarse sin adornos.
 
Quédate esta noche

dices, y suena a viejo conjuro

que deshace la tormenta

y libera este aire puro.



Quédate a esperar el alba

y dibuja con tus manos

nuestros símbolos secretos

sobre el lienzo de mi espalda.



Quédate aquí sin taparte

dale calor tú a mí cama,

Quédate y hazme el regalo

de no tener que soñarte.
Prefiero la realidad y la intimidad, antes de idealizar sueños.

Saludos
 
Quédate esta noche

dices, y suena a viejo conjuro

que deshace la tormenta

y libera este aire puro.



Quédate a esperar el alba

y dibuja con tus manos

nuestros símbolos secretos

sobre el lienzo de mi espalda.



Quédate aquí sin taparte

dale calor tú a mí cama,

Quédate y hazme el regalo

de no tener que soñarte.
Hay una belleza singular en tu poema, una emoción diferente, indescriptible... Me encantó leerte! Saludos.
 

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