Lírico.
Exp..
Esta tarde
El tiempo se resbala por surcos en el aire
y escucho, sombra ausente, su estrofa sosegada;
percibo entre las horas aplomo concedido,
murmullo de campanas hablándole a la lluvia.
Un pájaro se enciende sobre la plaza, azul;
me asombra este momento por ser del todo simple,
por pura sencillez que anida junto al agua:
acaso su costumbre me otorgue tal fervor.
Son ellas, las palabras, las causas que me impelen;
no soy yo quien fabrica su forma de llamarnos:
detrás de mi silencio crepitan como estrellas.
Me impulsa su latido, su origen impreciso;
la luz que viaja dentro de nuestra singladura
se sirve de nosotros, nos mueve y nos convoca.
El tiempo se resbala por surcos en el aire
y escucho, sombra ausente, su estrofa sosegada;
percibo entre las horas aplomo concedido,
murmullo de campanas hablándole a la lluvia.
Un pájaro se enciende sobre la plaza, azul;
me asombra este momento por ser del todo simple,
por pura sencillez que anida junto al agua:
acaso su costumbre me otorgue tal fervor.
Son ellas, las palabras, las causas que me impelen;
no soy yo quien fabrica su forma de llamarnos:
detrás de mi silencio crepitan como estrellas.
Me impulsa su latido, su origen impreciso;
la luz que viaja dentro de nuestra singladura
se sirve de nosotros, nos mueve y nos convoca.
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