Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Pintó el labrantío la roja amapola
que el viento acrisola de negro rocío,
trasiega bravío con bella cabriola
tornando en estola su libre albedrío.
El sol del estío quemó su aureola
y ya no arrebola de grana el plantío,
que aquel regadío en grietas se inmola
y el polvo le asola su pozo baldío.
El niño desanda la alberca reseca
montado en Babieca campea la landa,
trotando en lavanda su aroma desfleca.
El día se ahueca, la noche se agranda
pues ya en la baranda otoña la greca
que al prado hipoteca con fría demanda.
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