cadira
Poeta recién llegado
No sé hacia dónde dirigir esta fuerza, que me hace estallar:
cuando bajan las nubes, las letras se deforman, y alargan
en el horizonte las uves, tanto que me hacen meditar y callar,
entonces pinto con letra negra los dolores, esos que cargan
como pájaros inmóviles, con sus alas estiradas; cruzando mesetas,
mesetas de colores apagados. Me hacen recordar que de nada
sirve recrearme en mi caligrafía torpe, como en las gastadas pesetas
su brillo, y así admiro, como pierde brillo la tinta que seca, y mi espada.
cuando bajan las nubes, las letras se deforman, y alargan
en el horizonte las uves, tanto que me hacen meditar y callar,
entonces pinto con letra negra los dolores, esos que cargan
como pájaros inmóviles, con sus alas estiradas; cruzando mesetas,
mesetas de colores apagados. Me hacen recordar que de nada
sirve recrearme en mi caligrafía torpe, como en las gastadas pesetas
su brillo, y así admiro, como pierde brillo la tinta que seca, y mi espada.