Estancias equinas
(estancias spenserianas)
I
Bucéfalo
Sujeto por el aura de su brida,
galopa por las tierras macedónicas.
Su piel, de azabache está valida,
sus ojos, majestuosa ira icónica.
En fiera mano se haya, mas irónica
la lid que se presenta en su silueta,
lucida a la luz de vena histriónica.
Mas porte y negrura, pura treta,
no son nada al jinete, ni a la musa del poeta.
II
Babieca
No importa su figura desdeñada,
ni el frágil calcio blando de sus partes.
Mas cuenta la silueta blasonada,
que en monta, de la guerra hizo arte.
Ya fuere de su padre el descarte,
del hijo se valieron sus honores;
ya carga en su grupa el estandarte,
y en cruz de carmesí, carga pudores
de las guerras de España, y de grandes loores.
III
Rocinante
A luz de la pobreza de su forma
otorga con su nombre su valía:
primero y anterior de los de horma
de símil, pura estirpe y valentía.
Dotado en caballero, muy bravía
su vena, se enaltece en justiciante;
y en pos de su gran fama y algarabía
rocín de los rocines, Rocinante.
No tan solo un caballo, también acompañante.
IV
Pampero
Te llaman invencible en tu gloria
corriendo en correrías y andanzas.
Tehuelches, de pampas e ilusorias
tus patas merecen digna alabanza.
¡Que cante este poema tu esperanza,
tus crines que vuelan negras al viento!
Tu mano, arabesca en la su danza;
clamando al galope el movimiento.
¡Que gran pena Pampero que no vengas a tiempo!
(estancias spenserianas)
I
Bucéfalo
Sujeto por el aura de su brida,
galopa por las tierras macedónicas.
Su piel, de azabache está valida,
sus ojos, majestuosa ira icónica.
En fiera mano se haya, mas irónica
la lid que se presenta en su silueta,
lucida a la luz de vena histriónica.
Mas porte y negrura, pura treta,
no son nada al jinete, ni a la musa del poeta.
II
Babieca
No importa su figura desdeñada,
ni el frágil calcio blando de sus partes.
Mas cuenta la silueta blasonada,
que en monta, de la guerra hizo arte.
Ya fuere de su padre el descarte,
del hijo se valieron sus honores;
ya carga en su grupa el estandarte,
y en cruz de carmesí, carga pudores
de las guerras de España, y de grandes loores.
III
Rocinante
A luz de la pobreza de su forma
otorga con su nombre su valía:
primero y anterior de los de horma
de símil, pura estirpe y valentía.
Dotado en caballero, muy bravía
su vena, se enaltece en justiciante;
y en pos de su gran fama y algarabía
rocín de los rocines, Rocinante.
No tan solo un caballo, también acompañante.
IV
Pampero
Te llaman invencible en tu gloria
corriendo en correrías y andanzas.
Tehuelches, de pampas e ilusorias
tus patas merecen digna alabanza.
¡Que cante este poema tu esperanza,
tus crines que vuelan negras al viento!
Tu mano, arabesca en la su danza;
clamando al galope el movimiento.
¡Que gran pena Pampero que no vengas a tiempo!