Homar Letargo
Poeta recién llegado
Es tan triste convertirse en pájaro y llevar el canto a la ciudad
Y que todos te apedreen, entonces comprendo
Que a la ciudad no le gustan los cantos ni los espanta-canticos
Y tengo que volver al pueblo de los esperpentos
A bañarme con el polvo canceroso de la vida
A recostarse sobre una llaga liza y dormir
Hasta despertar en la hora de la angustia
Donde en cada sonámbula noche
Entra por los resquicios de mi alma una nueva soledad
Y tener que escuchar una vez más el susurro imperfecto de tu vos
Y mirar que aun palpita en la ventana
Una hoja de noviembre
Haciéndome creer que hay una esperanza
Entre el enjambre de velas apagadas
Yo sé bien que solo son estrellas
Ataúdes de todos mis recuerdos
II
Llega un aire triste que me llena los pulmones
Mientras miro como caen las alas de una madrugada despintada
Por la lontananza del sol y de la vida.
Vuelvo a gorjear tu nombre.
Siento como la neblina sube hasta mis ojos
Que están condenados eternamente a la tristeza
Miro como la primavera edifica un desierto entre los bosques
Donde nos encargamos en perfumar las madrugadas.
Es tan triste convertirse en hombre
Solo para morir sin ti.
Y que todos te apedreen, entonces comprendo
Que a la ciudad no le gustan los cantos ni los espanta-canticos
Y tengo que volver al pueblo de los esperpentos
A bañarme con el polvo canceroso de la vida
A recostarse sobre una llaga liza y dormir
Hasta despertar en la hora de la angustia
Donde en cada sonámbula noche
Entra por los resquicios de mi alma una nueva soledad
Y tener que escuchar una vez más el susurro imperfecto de tu vos
Y mirar que aun palpita en la ventana
Una hoja de noviembre
Haciéndome creer que hay una esperanza
Entre el enjambre de velas apagadas
Yo sé bien que solo son estrellas
Ataúdes de todos mis recuerdos
II
Llega un aire triste que me llena los pulmones
Mientras miro como caen las alas de una madrugada despintada
Por la lontananza del sol y de la vida.
Vuelvo a gorjear tu nombre.
Siento como la neblina sube hasta mis ojos
Que están condenados eternamente a la tristeza
Miro como la primavera edifica un desierto entre los bosques
Donde nos encargamos en perfumar las madrugadas.
Es tan triste convertirse en hombre
Solo para morir sin ti.