allix
Poeta fiel al portal
Aún no sé que pretendemos,
qué ganamos, qué perdemos.
Tantas idas y venidas,
palabras que arrullan y lastiman.
¡No lo entiendo!
Qué es lo que nos pasa,
que clase de cariño es el nuestro.
Te amo, te quiero,
te ignoro, te miento.
¿Qué es esto?
Te acepto y te rechazo.
Hacemos lo mismo
al mismo tiempo.
Es cansado,
y más aún cuando nadie cede,
cuando ninguno de los dos
acepta lo vulnerable que se siente.
Las miradas revelan el alma.
las miradas dicen más que mil palabras,
pero tu ni me miras, ni me dices nada.
Mientras tanto yo pretendo mirar a lo lejos,
cuando te tengo tan cerca,
por orgullo...
por miedo a sentir el arrebato de lo que ya siento.
Pretendo preferir estar lejos,
y tú pretendes estar bien con ello.
Pero por dentro muero,
pero por dentro la ansiedad me carcome,
y los celos hacen una ronda de fuego.
Días después de darme cuenta de mis sentimientos,
pensándolo y repensándolo, decidí ceder y manifestarlo
explícitamente.
Te encontré junto al arroyo,
que pasa por debajo de aquel arbusto especial
que de niños decidimos plantar.
Y te encontré meditando quién sabe qué,
quién sabe sobre qué o quién.
El viento meneaba tu cabello,
y en tus pupilas se divisaba el mismo cielo.
Te veías angelical,
ojalá solo por mí
te dejases admirar.
Y entonces sin querer,
o queriendo... retrocedí, y tú volteaste
como quien espera una explicación
por violar su espacio personal.
Me sonrojé, y dije que solo pasaba por allí,
no dijiste nada y una vez más tu indiferencia
me dió una coz en el corazón.
Días después, viniste sin motivo alguno , me regalaste una sonrisa,
y te fuiste.
El silencio es el guardián de tus sentimientos
¿cierto?
dime que puedo hacer para que se vaya lejos,
dime que puedo hacer para que cedas y
les des permiso a tus sentimientos para ser expuestos.
Cuanto más soportaremos esto,
el estar lejos cuando podemos acercarnos,
el ignorarnos cuando podemos darnos la mano,
hasta cuando dejaremos que los impulsos, el orgullo y miedo,
estén alrededor nuestro...
Siento que todo esto tome tanto tiempo,
siento no ser valiente, siento tanto ser indiferente,
por ello te escribo estos cuántos versos, que solo
quieren susurrarte al oído una pregunta,
que muchas veces quiso escuchar una respuesta...
¿Estarías conmigo?
qué ganamos, qué perdemos.
Tantas idas y venidas,
palabras que arrullan y lastiman.
¡No lo entiendo!
Qué es lo que nos pasa,
que clase de cariño es el nuestro.
Te amo, te quiero,
te ignoro, te miento.
¿Qué es esto?
Te acepto y te rechazo.
Hacemos lo mismo
al mismo tiempo.
Es cansado,
y más aún cuando nadie cede,
cuando ninguno de los dos
acepta lo vulnerable que se siente.
Las miradas revelan el alma.
las miradas dicen más que mil palabras,
pero tu ni me miras, ni me dices nada.
Mientras tanto yo pretendo mirar a lo lejos,
cuando te tengo tan cerca,
por orgullo...
por miedo a sentir el arrebato de lo que ya siento.
Pretendo preferir estar lejos,
y tú pretendes estar bien con ello.
Pero por dentro muero,
pero por dentro la ansiedad me carcome,
y los celos hacen una ronda de fuego.
Días después de darme cuenta de mis sentimientos,
pensándolo y repensándolo, decidí ceder y manifestarlo
explícitamente.
Te encontré junto al arroyo,
que pasa por debajo de aquel arbusto especial
que de niños decidimos plantar.
Y te encontré meditando quién sabe qué,
quién sabe sobre qué o quién.
El viento meneaba tu cabello,
y en tus pupilas se divisaba el mismo cielo.
Te veías angelical,
ojalá solo por mí
te dejases admirar.
Y entonces sin querer,
o queriendo... retrocedí, y tú volteaste
como quien espera una explicación
por violar su espacio personal.
Me sonrojé, y dije que solo pasaba por allí,
no dijiste nada y una vez más tu indiferencia
me dió una coz en el corazón.
Días después, viniste sin motivo alguno , me regalaste una sonrisa,
y te fuiste.
El silencio es el guardián de tus sentimientos
¿cierto?
dime que puedo hacer para que se vaya lejos,
dime que puedo hacer para que cedas y
les des permiso a tus sentimientos para ser expuestos.
Cuanto más soportaremos esto,
el estar lejos cuando podemos acercarnos,
el ignorarnos cuando podemos darnos la mano,
hasta cuando dejaremos que los impulsos, el orgullo y miedo,
estén alrededor nuestro...
Siento que todo esto tome tanto tiempo,
siento no ser valiente, siento tanto ser indiferente,
por ello te escribo estos cuántos versos, que solo
quieren susurrarte al oído una pregunta,
que muchas veces quiso escuchar una respuesta...
¿Estarías conmigo?
Última edición: