Sommbras
Poeta adicto al portal
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Me ilumino en las sombras de la noche, mitad libélula, mitad luna, lava rugiente soy en la pura fragilidad de mi barro. Estás en mi cama y no me atrevo a besarte con mi boca descalza. Duermes placida, leves son tus gestos, no advierto a la otra hembra que salga de ti con afán de buscarme. Maldito plañir de los labios que invoca aroma a campanas. Tu boca, mariposa grácil, baila silente. Llevas la esperanza entre tus labios y en ese pijamita que interrumpe el amor sin saberlo. Desde la ventana canta una nube del color del recuerdo, y mientras comienza la lluvia se escucha desafinar a un manojo de truenos tartamudos. En la cama eres todo espuma, como son los recuerdos muertos a las orillas del mar. Desde nuestro primer beso, eres un arpa que da primaveras a los senos de este otoño. Te miro dormida y el paraíso anida en tu pelo. Sólo tu trabajo, tus amigas, cualquiera de tus ausencias es inquieta y triste como una mosca, pero ahora estás, y yo te amo, te deseo con el amor que se engendró en mi garganta, en mis manos, en mis ojos, quizá por tus párpados de ternura, despiértame, abandóname borracho de placer sobre tus olas, cuéntame un beso de La Alhambra, escríbeme un abrazo rosa de mariposas, y de mares lejanos, y de Luna, relátamelo entre tus sueños, bríndame ese beso de besos en tu beso, que ya llueve, la vida es codicia y, bajo el cuidado mínimo de un tajo de luna, tiemblan los árboles como lágrimas.
Chus
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