Este amor, a pesar de las manos-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tienen tus ojos

esas manos omóplatos hombros

cerraduras de cíclopes

desviaciones de almacenes

contrariedades de emasculados

esas masturbaciones lentas que acarician

un pétalo de tu forma angosta en la balaustrada.

Las pálidas conmutaciones un glúteo insistente

esa esparcida conexión que permite los aros sí,

en aquellos ríos insultantes.

Estoy cansado, sí, y no sé por qué.

Acaso esos labios iniciaron los caminos?

Acaso aquellos que balbucearon las páginas insolentes?

Poseen tus ojos los iris falaces

las prontas recuperaciones de magnitudes altivas

los ostracismos de un desprecio invertido

la ocasión desnuda tras el diezmado ejército,

o la dádiva impersonal del usurero que mete su mano.

Yo conformo los orígenes de peculiares raciocinios

la vastedad insomne que caracteriza a un labio sin señales

los latidos reverenciados de un hijo con crece dientes

y esas aterciopeladas manos de un capataz en su cisne blanco,

de madrugada.

Yo anulo los horrendos caminos las largas condensaciones

el humo negro tras el vaho insoportable de las cristaleras

lo que vuela y deshace el vuelo lo que renace en incapacidades

muertas desde el vientre, el oscuro anochecer

en las estaciones vigiladas, centinelas.

Yo soy el informe, el documento, la persiana obligada,

lo que muere en unas manos que dieron todo

a pesar de la muerte reservada-.



©
 
Tienen tus ojos

esas manos omóplatos hombros

cerraduras de cíclopes

desviaciones de almacenes

contrariedades de emasculados

esas masturbaciones lentas que acarician

un pétalo de tu forma angosta en la balaustrada.

Las pálidas conmutaciones un glúteo insistente

esa esparcida conexión que permite los aros sí,

en aquellos ríos insultantes.

Estoy cansado, sí, y no sé por qué.

Acaso esos labios iniciaron los caminos?

Acaso aquellos que balbucearon las páginas insolentes?

Poseen tus ojos los iris falaces

las prontas recuperaciones de magnitudes altivas

los ostracismos de un desprecio invertido

la ocasión desnuda tras el diezmado ejército,

o la dádiva impersonal del usurero que mete su mano.

Yo conformo los orígenes de peculiares raciocinios

la vastedad insomne que caracteriza a un labio sin señales

los latidos reverenciados de un hijo con crece dientes

y esas aterciopeladas manos de un capataz en su cisne blanco,

de madrugada.

Yo anulo los horrendos caminos las largas condensaciones

el humo negro tras el vaho insoportable de las cristaleras

lo que vuela y deshace el vuelo lo que renace en incapacidades

muertas desde el vientre, el oscuro anochecer

en las estaciones vigiladas, centinelas.

Yo soy el informe, el documento, la persiana obligada,

lo que muere en unas manos que dieron todo

a pesar de la muerte reservada-.



©

Letras profundas, me ha encantado. Un gusto leerte. Saludos!
 

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