Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
Este Covid-diez y nueve
temblando tiene al viejito,
que eche su último polvito
antes que este se lo lleve.
Un virus recorre el mundo
cargándose con la gente
adinerada, decente,
pobre y con el vagabundo.
Un virus creado, inmundo,
que cuestionarlo uno debe.
Asunto que me conmueve,
y lo digo en este escrito,
que a temblar puso al viejito
este Covid-diez y nueve.
La operación draconiana
que contempla el poderoso,
algo aterrador, monstruoso,
es diezmar la raza humana.
En la clase veterana
se oye un estruendoso grito
que llega hasta el infinito,
no es un grito por capricho,
es que ese execrable bicho
temblando tiene al viejito.
Hay que morir peleando,
la vida es de los valientes,
ya que esas torcidas mentes
nos están exterminando.
Mientras nos vamos juntando
para frenar al maldito,
respetuosamente invito
al de la tercera edad,
ante tan gran mortadad
que eche su último polvito.
Que se acabe con el cuento
del virus que nos azota,
del viejo que está que explota
que deje su testamento.
Que se muera muy contento,
que una plegaria se eleve,
que el dolor se sobrelleve.
Al llegar el virus fiero
que eche su polvo postrero
antes que este se lo lleve.
Sigifredo Silva
temblando tiene al viejito,
que eche su último polvito
antes que este se lo lleve.
Un virus recorre el mundo
cargándose con la gente
adinerada, decente,
pobre y con el vagabundo.
Un virus creado, inmundo,
que cuestionarlo uno debe.
Asunto que me conmueve,
y lo digo en este escrito,
que a temblar puso al viejito
este Covid-diez y nueve.
La operación draconiana
que contempla el poderoso,
algo aterrador, monstruoso,
es diezmar la raza humana.
En la clase veterana
se oye un estruendoso grito
que llega hasta el infinito,
no es un grito por capricho,
es que ese execrable bicho
temblando tiene al viejito.
Hay que morir peleando,
la vida es de los valientes,
ya que esas torcidas mentes
nos están exterminando.
Mientras nos vamos juntando
para frenar al maldito,
respetuosamente invito
al de la tercera edad,
ante tan gran mortadad
que eche su último polvito.
Que se acabe con el cuento
del virus que nos azota,
del viejo que está que explota
que deje su testamento.
Que se muera muy contento,
que una plegaria se eleve,
que el dolor se sobrelleve.
Al llegar el virus fiero
que eche su polvo postrero
antes que este se lo lleve.
Sigifredo Silva
