nacimientoestelar
Poeta recién llegado
Este es mi memorial
Dolores que encontré
en la palma de mi mano,
de flores de Narciso
que me van a hacer un té
y van a ser de mí una piel.
De pétalos que me van a acunar
sobre los vestigios de mi guerra.
Me rodea la suciedad
perfumada de carencia,
el cielo se desliza enojado del mar
y aparece la orquídea blanca
entrelazada a la rendija.
Aparece el jardinero
y me corta las flores de Narciso.
Ella espera un quizás, espera una señal
de que el mundo en el que estoy es su igual,
pero ella es oración y yo súplica.
Farsantes de pechos cruzados,
removedoras de semillas mortales,
permitan mi único acto valiente
porque estamos en la última prueba
y el alba gris se acerca.
Acá ya no hay nada más que yo,
rogándole a los pájaros
para que respondan mi canto.
Rogándole a la lejanía,
para que su compasión me aplaste.
Rogándole a la orquídea,
para que me abandone
con las vísceras florecidas.
Dolores que encontré
en la palma de mi mano,
de flores de Narciso
que me van a hacer un té
y van a ser de mí una piel.
De pétalos que me van a acunar
sobre los vestigios de mi guerra.
Me rodea la suciedad
perfumada de carencia,
el cielo se desliza enojado del mar
y aparece la orquídea blanca
entrelazada a la rendija.
Aparece el jardinero
y me corta las flores de Narciso.
Ella espera un quizás, espera una señal
de que el mundo en el que estoy es su igual,
pero ella es oración y yo súplica.
Farsantes de pechos cruzados,
removedoras de semillas mortales,
permitan mi único acto valiente
porque estamos en la última prueba
y el alba gris se acerca.
Acá ya no hay nada más que yo,
rogándole a los pájaros
para que respondan mi canto.
Rogándole a la lejanía,
para que su compasión me aplaste.
Rogándole a la orquídea,
para que me abandone
con las vísceras florecidas.