La conjunción astral de nuestros signos.
Tatuados del pasado, nobles huellas,
son blanco predilecto para el polvo
que se resiste a perdonar las faltas.
Del caos se desprende cada sombra.
De malos sentimientos nutre magia.
Démosle crédito a esa oscura magia,
ya que trafica todos esos signos,
mientras leo su libro, amor en sombra,
me dejo acariciar por tenues huellas,
ignorando las veces que me faltas,
sumando siglos, vidas entre polvo.
Cabellos grises acumulan polvo.
Me sabe ya tan rancia toda magia
al no borrar ausencias, penas, faltas,
al no cambiar sentido de los signos.
Persisten cicatrices, sendas huellas,
reinas crepusculares hechas sombra.
A veces creo ver latir la sombra.
Que letras de tu nombre quitan polvo.
Por segundos se rozan nuestras huellas.
Con látigo detiene marcha magia
que por hablar de más erró los signos.
¿Será que siempre habrá los 'siempre faltas'?
Duele cargar el peso de las faltas
y soportar un eco a luz y sombra
rogándole al perdón sus leves signos.
Ya fuimos y seremos otro polvo
¿resurgiremos como blanca magia?
¿retomaremos las antiguas huellas?
Los orgullos heridos dejan huellas.
Palabras nunca dichas suman faltas.
Las lágrimas me sangran sin tu magia.
Es desierta mi noche sin tu sombra.
Un beso que esperando se hizo polvo.
Ya no descifro, mientras duermo, signos.
Se borran esos signos, esas huellas.
Me faltas vez tras vez, mi dulce sombra
sacudo el polvo ¿quién habló de magia?
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