abcd
Poeta adicto al portal
Sin duda preciosas las palabras sanan,
el buen gesto inerme es bandera,
flamea, flamea. Y no se ve, no se toca, no se ve.
En estas cosas pensé al dispersarme en la hiedra,
otra vez el incomprensible milagro volvía cenizas mis miedos,
radicalmente solo, con mis anhelos,
mis frutas,
veía todo claro, sentía la lluvia negra nacer del interior.
La humedad del alma,
como un pájaro dormido, ignorado,
parecía muerta e igual silbaba una esperanza niña.
Fui a buscar una luz con los ojos cerrados,
toqué un corazón, era una hormiga en los lindes de un sentimiento.
Atravesé el cielo de la amistad celosa
y desterrado, otra vez sin gloria, sangré y sangré.
Seguí dormido, resoplando silencios,
abatido por un temporal sin movimientos.
Pedí perdón tanto tiempo que me perdí la vida.
Sin duda preciosas las palabras sanan.
el buen gesto inerme es bandera,
flamea, flamea. Y no se ve, no se toca, no se ve.
En estas cosas pensé al dispersarme en la hiedra,
otra vez el incomprensible milagro volvía cenizas mis miedos,
radicalmente solo, con mis anhelos,
mis frutas,
veía todo claro, sentía la lluvia negra nacer del interior.
La humedad del alma,
como un pájaro dormido, ignorado,
parecía muerta e igual silbaba una esperanza niña.
Fui a buscar una luz con los ojos cerrados,
toqué un corazón, era una hormiga en los lindes de un sentimiento.
Atravesé el cielo de la amistad celosa
y desterrado, otra vez sin gloria, sangré y sangré.
Seguí dormido, resoplando silencios,
abatido por un temporal sin movimientos.
Pedí perdón tanto tiempo que me perdí la vida.
Sin duda preciosas las palabras sanan.