Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Estigma
Dos eran, dos; dos eran para amar;
dos eran dos, dos también para odiar.
Si fueran uno y uno, en lugar de ser los dos
Cuántas penas, cuántos turnos,
cuántas guerras y forzudos,
quedarían uno a uno sin poder de razonar.
Necesario es mi, como tu para ti;
necesario es yo, pero muchos son dos
Si el yoyó no es tutú, el susú terminó.
Soledad es tan sola que se cree compañía,
de quien solo la porta y le niega la huida.
Me acompaña de noche, me acompaña de día;
pese al gran doble mundo, yo uno solo veía.
Solitarias estrellas, como soles querían dar calor
¡Ay amores! ¡Qué dolor es la vida!, qué dolor, qué dolor;
que me duele tu estigma, porque estigma soy yo.
Dos eran, dos; dos eran para amar;
dos eran dos, dos también para odiar.
Si fueran uno y uno, en lugar de ser los dos
Cuántas penas, cuántos turnos,
cuántas guerras y forzudos,
quedarían uno a uno sin poder de razonar.
Necesario es mi, como tu para ti;
necesario es yo, pero muchos son dos
Si el yoyó no es tutú, el susú terminó.
Soledad es tan sola que se cree compañía,
de quien solo la porta y le niega la huida.
Me acompaña de noche, me acompaña de día;
pese al gran doble mundo, yo uno solo veía.
Solitarias estrellas, como soles querían dar calor
¡Ay amores! ¡Qué dolor es la vida!, qué dolor, qué dolor;
que me duele tu estigma, porque estigma soy yo.