mimaldinocora
Poeta recién llegado
Ese abismo róznate
que a labios roza
con su letargo mutismo.
Aparejo lejano de aquellos ojos
y se oblicuan los míos y te miro.
Te miro como una lengua menguante
vaga y bajo tus ropajes
el somnoliento deseo
que revive como sueño
cuando se duerme.
Ya soy yo y corro inmóvil
inmóvil de tus reales realidades
y la tierra se mueve como mar
cuando sonidos negros a fuegos
quema como hielo.
Señor de rostro opaco
y arrugado como las palmas
de las manos
no son más sutiles mis deseos
por ser puros
ni llegar a tocarlos quiero
si en cada añoranza
algo se cae
cae como un peñasco
andaluz e hiriente
Sigo caminando y el destino
me besa diciéndome: Esto es cuando no es,
y cuando sí, tampoco.
que a labios roza
con su letargo mutismo.
Aparejo lejano de aquellos ojos
y se oblicuan los míos y te miro.
Te miro como una lengua menguante
vaga y bajo tus ropajes
el somnoliento deseo
que revive como sueño
cuando se duerme.
Ya soy yo y corro inmóvil
inmóvil de tus reales realidades
y la tierra se mueve como mar
cuando sonidos negros a fuegos
quema como hielo.
Señor de rostro opaco
y arrugado como las palmas
de las manos
no son más sutiles mis deseos
por ser puros
ni llegar a tocarlos quiero
si en cada añoranza
algo se cae
cae como un peñasco
andaluz e hiriente
Sigo caminando y el destino
me besa diciéndome: Esto es cuando no es,
y cuando sí, tampoco.