Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
Arden tus retratos a la espalda
en la noche del verbo que fenece
por la efímera certeza de los días.
Renace esta noche de reliquias
sumisa a los hilos de la angustia.
Soy sin ser entre los miedos vertebrales
que a los hombres modulan el camino.
Las estrellas presagian holocaustos y éxodos de asfalto.
Hombres cifrados en los epitafios
esperan el nombre que los represente,
y laureles que siguen aún verdes
esperan también aquellos nombres.
Pero dioses sublevados, con sus lenguas,
seccionaron de uno en uno los océanos
y todo aquello que alguna vez se nos decía
encalla en los extremos donde todo finaliza.
Y entre tantas sobredosis a lo Monroe
sólo quedan estos cuerpos que subyacen,
a las licencias del segundo que sucumbe
y a la evidencia gris de las cenizas.
…Y ella se maquilla en cada puerta
de negro púrpura o de plata,
escarchándose…tan noche,
con más de nosotros en las venas.
en la noche del verbo que fenece
por la efímera certeza de los días.
Renace esta noche de reliquias
sumisa a los hilos de la angustia.
Soy sin ser entre los miedos vertebrales
que a los hombres modulan el camino.
Las estrellas presagian holocaustos y éxodos de asfalto.
Hombres cifrados en los epitafios
esperan el nombre que los represente,
y laureles que siguen aún verdes
esperan también aquellos nombres.
Pero dioses sublevados, con sus lenguas,
seccionaron de uno en uno los océanos
y todo aquello que alguna vez se nos decía
encalla en los extremos donde todo finaliza.
Y entre tantas sobredosis a lo Monroe
sólo quedan estos cuerpos que subyacen,
a las licencias del segundo que sucumbe
y a la evidencia gris de las cenizas.
…Y ella se maquilla en cada puerta
de negro púrpura o de plata,
escarchándose…tan noche,
con más de nosotros en las venas.
Última edición: