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Estos grotescos perros descarnados

Felipe Antonio Santorelli

Poeta que considera el portal su segunda casa
Estos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.

Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.

Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...

Los grotescos, famélicos perros del destino...

Nota: Catia es una urbanización de Caracas, la capital de Venezuela
 
Estos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.

Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.

Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...

Los grotescos, famélicos perros del destino...


Fuerte versar poeta, triste y cruda realidad plasmada en sus letras.
Un gusto recorrer su obra.
estrellas
 
Sean pocos o muchos, todos sobran.
Su placer es el abismo en que terminan sumidos aquellos que no saben acomodar los cauces de sus frustraciones y se dejan aliviar por delitos camuflados en ira.
Un delito no haber pasado.

K
 
Estos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.

Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.

Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...

Los grotescos, famélicos perros del destino...

Esos perros abundan en todas las ciudades, Felipe. Pobres incautos y pobres madres. Gran poema.

Un abrazo desde mi bahía.
 
Estos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.

Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.

Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...

Los grotescos, famélicos perros del destino...

Nota: Catia es una urbanización de Caracas, la capital de Venezuela

Un gran placer amigo poeta.
Ternura para ti.
Zulcas,
 
Estos grotescos perros descarnados;
dóberman de músculos palpitantes
y baba espesa escurrida de sus hocicos,
sedientos de sangre y carroña y sangre
deambulan por las calles de esta Catia
neblinosa, húmeda, humedecida por el llanto
de las madres de delirantes espantapájaros
sumidos en su trágica agonía.

Estos grotescos perros descarnados
lamiéndose en silencio sus heridas
emboscan impávidos al incauto.
Famélicos deseos les desairan;
los arrastran a sus hórridas condenas
y se esconden en morbosas madrigueras
esculpiendo telarañas de concreto
sobre el asfalto y el cemento de una hoguera.

Estos grotescos perros asesinos
son pasiones conflictivas,
emociones encontradas,
son delirios descosidos
y son sueños desastrados...

Los grotescos, famélicos perros del destino...

Nota: Catia es una urbanización de Caracas, la capital de Venezuela


Excelente poema de contenido social, un valioso mensaje con denuncia de nuestra lastimada y lastimera Catia, que es la sinécdoque de cualquier barrio o de cualquier sector de Venezuela.

Mi querido paisano aplaudo tus versos y la finalidad de tu pensaiento manifiesto.

Besos
 

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