Ulpiano
Obrero de la Poesía
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¡Qué lindo está el cielo, tan grato y risueño!
Refulges cual astro de sacra hermosura:
el ángel querido que amé en cada sueño
con todo mi afecto, pasión y ternura.
Tornaste a la vida mi vida ya inerte,
sonriendo dichosa, brindando tu aroma...
Mis penas profusas huyeron al verte
cual sombra fugaz de grácil paloma.
Es hoy tu memoria, querube en el Cielo,
fulgor de tu esencia que nunca se olvida;
la luz como el oro que había en tu pelo
aún ilumina la paz en mi vida.
En tu alma, el Artista te colme de honores,
te ofrezca gustoso del Néctar Divino,
que el tuyo recuerdo reviva las flores
que están ya marchitas en mi arduo camino.
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- Dodecasílabos -
- Dodecasílabos -
¡Qué lindo está el cielo, tan grato y risueño!
Refulges cual astro de sacra hermosura:
el ángel querido que amé en cada sueño
con todo mi afecto, pasión y ternura.
Tornaste a la vida mi vida ya inerte,
sonriendo dichosa, brindando tu aroma...
Mis penas profusas huyeron al verte
cual sombra fugaz de grácil paloma.
Es hoy tu memoria, querube en el Cielo,
fulgor de tu esencia que nunca se olvida;
la luz como el oro que había en tu pelo
aún ilumina la paz en mi vida.
En tu alma, el Artista te colme de honores,
te ofrezca gustoso del Néctar Divino,
que el tuyo recuerdo reviva las flores
que están ya marchitas en mi arduo camino.
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