cartas a una obsesión
Poeta recién llegado
Hoy te dejo ir, aunque sé que jamás te tuve. Lo que en algún momento sentí por ti; “no era un secreto para los dos”.
Hoy lamento haberme aferrado a algo que jamás pasaría, a algo que nunca podría lograr.
Dejo ir esos pensamientos contigo a mi lado, las historias que me contaba tomada de tu mano, imaginando qué cosas harías bien esta vez.
Lamento haberme arrojado a este caos que atormenta mi mente y desgasta mi cuerpo.
Porque sí, estoy destruida.
Hoy le digo adiós a lo que yo construí con tu sombra.
Y aunque duela, aunque se me parta el pecho, lo suelto.
Porque aferrarme a ti fue arrancarme a mí.
Te dejo ir… no por valentía, sino porque seguir sosteniéndote
me estaba matando.
Hoy lamento haberme aferrado a algo que jamás pasaría, a algo que nunca podría lograr.
Dejo ir esos pensamientos contigo a mi lado, las historias que me contaba tomada de tu mano, imaginando qué cosas harías bien esta vez.
Lamento haberme arrojado a este caos que atormenta mi mente y desgasta mi cuerpo.
Porque sí, estoy destruida.
Hoy le digo adiós a lo que yo construí con tu sombra.
Y aunque duela, aunque se me parta el pecho, lo suelto.
Porque aferrarme a ti fue arrancarme a mí.
Te dejo ir… no por valentía, sino porque seguir sosteniéndote
me estaba matando.