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Me enamoré y sé por qué;
es ella una dama que no replica,
que no reclama y mucho menos
refunfuña;
es una dama que no discute y jamás pelea,
no es perfecta porque es tan imperfecta como yo.
En ocasiones es tan silenciosa,
que da voz a mi corazón,
y deja en el cuarto su estela,
la de serenidad, la de libertad,
la música, el arte y la poesia.
Estoy prendado de ella,
no sé su nombre,
algunos la llaman soledad,
otros calma,
varios tristeza o melancolía,
yo, yo le digo la dama de mi paz.
Puedo decir que estoy tan amartelado,
que a flor de piel siento,
y como alma solitaria, vago en sus brazos,
que quisiera temblar al besarla,
y con zutileza poder acariciarla
despacio, tan despacio que ya no se llamaría
soledad sino compañía, amada mía.
Me enamoré y sé por qué;
es ella una dama que no replica,
que no reclama y mucho menos
refunfuña;
es una dama que no discute y jamás pelea,
no es perfecta porque es tan imperfecta como yo.
En ocasiones es tan silenciosa,
que da voz a mi corazón,
y deja en el cuarto su estela,
la de serenidad, la de libertad,
la música, el arte y la poesia.
Estoy prendado de ella,
no sé su nombre,
algunos la llaman soledad,
otros calma,
varios tristeza o melancolía,
yo, yo le digo la dama de mi paz.
Puedo decir que estoy tan amartelado,
que a flor de piel siento,
y como alma solitaria, vago en sus brazos,
que quisiera temblar al besarla,
y con zutileza poder acariciarla
despacio, tan despacio que ya no se llamaría
soledad sino compañía, amada mía.
Hay amores, tan bonitos, que nos llegan tan profundo, que hace que nuestro canto sea más hermoso.
Unas líneas que deslumbran pasión y nostalgias.
Siempre es un honor visitar su espacio.