Rosa de la Aurora
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ángel de luz te abraza con sus alas,
dejando la cuencas repletas de lágrimas,
levitando las sombras lejos del suelo,
llevando en sus brazos tu vida esta mañana.
Con un adiós colgado de tu ventana,
enredado en una espina de la rosa blanca
que con esmero cuidabas desde siempre
y veías erguirse libre desde el cáncer de tu alma.
Me consume un dolor que no tiene palabras
y abro la boca para dejarlo volar,
el nudo está asfixiando mi garganta,
me consuela mi almohada de tanto llorar.
Bendita la tierra que absorbe estas penas,
viajando hasta el mar salará las aguas,
mientras yo con una estaca te clavo a mi alma,
en esquela grabada con roja flama.
Flama que calcina mis recuerdos,
llorar es ahora mi último beso etéreo.
Alma buena que al partir muy lejos,
mañana dejas sembrada de tristes llantos entre silencios.
Con todo el dolor de mi alma
por mi tía muy cercana y querida
que ha partido al cielo hace unas horas
y a la que siempre recordaré...
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