Elisalle
Poetisa
¿ESTRATEGIA...?
Está muy ofendido,
el rostro contraído,
no se da por vencido.
¿Por qué?
¿Acaso no me dijo que era marido?
Y así lo acepté.
Total,
había tiempo,
su esposa estaba lejos,
que iría a buscarla después.
Para mí,
usted fue esa aparición
en una noche de luces y encantamiento
y le gusté,
eso fue,
nos gustamos
pero era marido,
bajo esa condición.
Pasaron meses en que la ventura
fue locura en ese coincidir,
descubrió un nuevo mundo,
el mundo conmigo.
Usted había vivido más y no lo había conocido.
Qué pérdida de tiempo ¿No?
Oiga,
si el mundo es bonito
cuando se mira con alegría,
con amor y buena compañía
-Cómo es que no lo supo-
Llegó su partida al viaje de marido,
sabía cuando volvía
y por esperarlo,
de mi verano hice una peregrinación,
solo usted estaba en mi pensamiento,
lo demás… Tiempo.
Usted regresó,
ni un aviso por atención
y más agua corriendo…
Sabía que estaba en mi suelo,
nuestro suelo,
en su campo
y más dolían los recuerdos,
la desilusión,
más herían los poemas que le dediqué,
creí,
hasta un poco enloquecer.
Volvió a su trabajo y no llamó,
lo hice yo
para saber si se acordaba
-Vaya que se acordaba, ja-
“Ahora nos veremos con mucho cuidado
porque NO OLVIDES que soy casado”
y yo lo amaba, señor.
Bueno,
se acepta la situación,
los días se hacen rutinarios,
oídos puestos en el teléfono
en el día de encuentro
y llegaba,
cada vez me fue sabiendo
más a engaño,
usted me estaba usando,
para sus ganas,
utilizando,
de vez en cuando alguna flor,
llegaba a babear de emoción,
todo estaba permitiendo.
HASTA QUE ME CUESTIONO
¿Qué estoy haciendo?
¿Qué futuro estoy teniendo?
¿Por qué me está escondiendo?
Nunca nadie así me ocultó
y fíjese que sin querer
el amor que había,
empezó a fenecer,
de-a-po-qui-to,
hasta que sus llamados empezaron
a no ser gratos,
después que hasta mi alma deshidrato
por alguien que volvió a ser MARIDO.
No, señor,
no diga que soy mala,
no diga que mentí,
no lloriquee por rincones,
me gustan los hombres con pantalones,
dignos cuando se les dice que NO
y yo se lo dije,
no me venga con que es estrategia,
no necesito para un hombre conquistar
ni para mantenerlo a mi lado,
no tengo que mover ni un dedo
cuando quiero enamorar.
-Estrategia-
No me haga reír,
hoy quiero llorar
y no de pena,
si no de cuan caradura que es.
Yo dejé de quererlo
y es bendición este olvido,
entienda y ocúpese
porque usted es marido
¿O ya se le olvidó, eh?
Yo me acuerdo…
Margarita
17/08/2012
Cuando un hombre deja de querer,
a veces dice: LO SIENTO,
“si te he visto no me acuerdo”;
si una mujer deja de amar a un hombre,
es mala, mentirosa y es lo más suave.
No digo de TODOS los hombres.
a veces dice: LO SIENTO,
“si te he visto no me acuerdo”;
si una mujer deja de amar a un hombre,
es mala, mentirosa y es lo más suave.
No digo de TODOS los hombres.
Está muy ofendido,
el rostro contraído,
no se da por vencido.
¿Por qué?
¿Acaso no me dijo que era marido?
Y así lo acepté.
Total,
había tiempo,
su esposa estaba lejos,
que iría a buscarla después.
Para mí,
usted fue esa aparición
en una noche de luces y encantamiento
y le gusté,
eso fue,
nos gustamos
pero era marido,
bajo esa condición.
Pasaron meses en que la ventura
fue locura en ese coincidir,
descubrió un nuevo mundo,
el mundo conmigo.
Usted había vivido más y no lo había conocido.
Qué pérdida de tiempo ¿No?
Oiga,
si el mundo es bonito
cuando se mira con alegría,
con amor y buena compañía
-Cómo es que no lo supo-
Llegó su partida al viaje de marido,
sabía cuando volvía
y por esperarlo,
de mi verano hice una peregrinación,
solo usted estaba en mi pensamiento,
lo demás… Tiempo.
Usted regresó,
ni un aviso por atención
y más agua corriendo…
Sabía que estaba en mi suelo,
nuestro suelo,
en su campo
y más dolían los recuerdos,
la desilusión,
más herían los poemas que le dediqué,
creí,
hasta un poco enloquecer.
Volvió a su trabajo y no llamó,
lo hice yo
para saber si se acordaba
-Vaya que se acordaba, ja-
“Ahora nos veremos con mucho cuidado
porque NO OLVIDES que soy casado”
y yo lo amaba, señor.
Bueno,
se acepta la situación,
los días se hacen rutinarios,
oídos puestos en el teléfono
en el día de encuentro
y llegaba,
cada vez me fue sabiendo
más a engaño,
usted me estaba usando,
para sus ganas,
utilizando,
de vez en cuando alguna flor,
llegaba a babear de emoción,
todo estaba permitiendo.
HASTA QUE ME CUESTIONO
¿Qué estoy haciendo?
¿Qué futuro estoy teniendo?
¿Por qué me está escondiendo?
Nunca nadie así me ocultó
y fíjese que sin querer
el amor que había,
empezó a fenecer,
de-a-po-qui-to,
hasta que sus llamados empezaron
a no ser gratos,
después que hasta mi alma deshidrato
por alguien que volvió a ser MARIDO.
No, señor,
no diga que soy mala,
no diga que mentí,
no lloriquee por rincones,
me gustan los hombres con pantalones,
dignos cuando se les dice que NO
y yo se lo dije,
no me venga con que es estrategia,
no necesito para un hombre conquistar
ni para mantenerlo a mi lado,
no tengo que mover ni un dedo
cuando quiero enamorar.
-Estrategia-
No me haga reír,
hoy quiero llorar
y no de pena,
si no de cuan caradura que es.
Yo dejé de quererlo
y es bendición este olvido,
entienda y ocúpese
porque usted es marido
¿O ya se le olvidó, eh?
Yo me acuerdo…
Margarita
17/08/2012
“Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Propiedad Intectual <propiedad.intelectual@dibam.c
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Propiedad Intectual <propiedad.intelectual@dibam.c
Última edición:
