Estrella de cine con abrigo rojo

Elisalle

Poetisa
ESTRELLA DE CINE CON ABRIGO ROJO. (PROSA)


Aquella mañana se despertó en el más profundo silencio, todos se habían ido a sus labores y a ella le quedaba la casa, después de haber aceptado su desempleo por problemas a la columna.


Mientras la ducha resbalaba acariciante desde el pelo hasta la punta de los pies y recorría remansos íntimos de su desnudez, pensó que algo no estaba bien y debía arreglarlo, nadie más lo haría por ella.

Cuando fue hasta su dormitorio escuchó hasta el sonido de sus pisadas descalzas sobre la alfombra.
Se vistió como lista para salir y por el obligado pasillo se fue al teléfono, con alguien debía hablar, aunque mejor antes sacaba el pollo que haría para la cena. La cocina le sonreía con ironía, sabía que no le gustaba estar allí –Ah, tú también, cocina, eh-


Luego retomó su idea y se dirigió a la mesita del teléfono. Llamó a su ex colega y esta le respondió: “Amiga, bla,bla,bla. Entonces nos encontramos a las seis ¿bueno?” Ya, tenía un compromiso para las seis de la tarde. Alguien necesitaba a ella y ella necesitaba a alguien.


De regreso pasó por el escritorio para ver su correspondencia, respondió, escribió y todo bien.


Mientras cerraba su equipo se acordó de un sueño que había tenido en la mala noche pasada, en que todo el tiempo sintió un nudo en el vientre. Ella se visualizaba casi corriendo por una calle ancha y el resto de la gente iba en sentido contrario, como entes dormidos. No supo si el motivo de esa prisa era huida o estaba atrasada para un encuentro. Lo más extraño era su apariencia tan notoria entre todos, vestía abrigo rojo subido desabotonado, falda escocesa en fondo del mismo tono, blusa, su cabello aleonado, era tan destacable como la niña que aparece en la Lista de Shindler o como la Carrie Brashow de Sex and the City. Tampoco se explicaba el por qué de esas comparaciones , puaf, ojalá...


Fue a la cocina que seguía sonriendo y el pollo dormitaba adentro de una bolsa de nylon. No hizo caso, desvió su atención hacia el patio, se acordó que era viernes, al día siguiente sábado, ah, nadie andaría tan urgido y los spaguetti del día anterior estaban todos, entonces no cocinaba, hoy se preocuparía de algo mucho más importante: SU VIDA. Tomó el pollo envasado para volverlo a poner en su gélida morada. Ya imaginaba los regaños de este al esperar tanto tiempo y volver al mismo lugar -sí, pero mañana no te escapái pollito- mientras sacaba la lengua a la cocina que parecía sonrojarse.


Se acordó que tenía a sus amigos abandonados y que ellos la estaban abandonando, eso no podía suceder, entonces sí que se quedaría bien sola. Llegó a la conclusión que si alguien está solo y no quiere estarlo, hay que crearse las situaciones para evitar esta incomodidad, citas, compromisos de otro tipo, visitas a vecinas enfermas, más amigos, sí, los amigos son vitales para algunas personas, para ella lo eran y lo había olvidado


Corrió suavemente el visillo para ver cómo estaba el tiempo, llovía, no cesaría, lo decían con guiños las nubes cerradas. Es posible que deba usar el abrigo rojo y aleonarse el pelo, la lluvia cooperaba en esto. Una cosa sí, se iría por la calle ancha por donde va la gente en el mismo sentido, allí también estaba su soltería y ya basta. No será como la niña de la película ni la Carrie pero igual correrá porque seguro es que sale atrasada jajaja…


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Margarita
08/11/2013

DERECHOS RESERVADOS
 
Ah, no pude esperar el bendito pollo siempre aparece como el Freddy el de aquella película,
me imagino su lengua jajaja e imagino a esa chica toda sexy como una leona,
creo que también estoy dejando de vivir un poco, incluso hago reales historias y sueños
de esos que me gustan, vivo si para sentirme viva.
Comprendo a la mujer de esta prosa, creo que debemos respirar el aire de cada mañana,
compartir y compartir con él con ella, vivir cuando haya oportunidad, o sino pues buscarlas.

Yo dejaría el pollo descongelando para hacerme un consomé bien rico para el guayabo, jajaja.

Abrazos mil.

Hoy aquí un día de otoño, con sol y las hojas de los árboles un poco danzarinas.

09:38 am, Rumbo al trabajo.
 
en realidad a mí me facina esta historia ,muy bien elaborada ,un gusto volver leer sus obras , un barazo infinito
 
Me cautivaste desde el comienzo en este relato tan genial, desde el sueño hasta ese pollo esperando a que lo guisen, jejeje, pero nada amiga a veces esos sueños suelen suceder y allí esta otra vez el final tan inesperado que saca los ojos de la cara... ahhh ya te puedes imaginar la expresión, espero la segunda parte está buenísimo, te dejo abrazos grandes, aunque no me deja darte los honores que mereces, te quiero mucho amiga.
 
Es una maravilla de prosa Elisalle, me ha gustado de principio a fin. Un gusto pasar por tus inspiraciones.
Un abrazo y muchas bendiciones!
 
Excelente relato de la vida día a día. Cuando uno se encuentra solo siempre tiende a imaginarse cosas bellas, a veces no tanto. En fin, me has tenido intrigado hasta el final y eso es lo que importa. Tener al lector pecado a un escrito es la meta.
Feliz semana.
 

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