Ophelia Eleonnora Poe
Poeta recién llegado
¿En qué me he convertido?
Me busco en el reflejo de los charcos que crean mis ojos
Y no encuentro más que a una desconocida
Apuñalo mi piel
Buscando ver si mi sangre aún es la misma
Sí
Es legítima
Pero el dolor que se extiende por mis brazos
No es comparable al de mi alma
La maldición me sigue a cada hora
El control nunca acaba
Mis acciones ahora son ajenas a mí
He perdido la potestad de pensar
No puedo respirar
Los hilos del egoísmo manipulan mis manos
Mi vida depende de un titiritero de muertos
Que presenta a sus estrellas en un circo de penas
¿Qué sentido tiene tener una vida vivida por otro?
¿Qué mentira hay para que pueda creer que soy feliz?
Por favor,
¿Podrías decirme qué se siente ser feliz?
No ignores mi suplica,
No des la espalda,
No me dejes sola de nuevo,
Han pasado ya tantos años
Que no recuerdo mi última sonrisa no improvisada
Los días paso entre lágrimas,
Sollozos que alguna vez fueron risas
que decayeron hasta crear lluvia que drena de mis ojos.
Mis retinas se pierden
En el ciego cielo que anhelo alcanzar, ése que veo a través de los barrotes de mi ventana
Sé que oigo cada día aplausos a esta máscara, a este maquillaje
Simplemente hoy
No me siento viva
Mis manos están inmóviles
Mis ojos se mantienen abiertos
Mis pulmones siguen consumiendo oxigeno
Mi voz se extinguió
Se supone que la esperanza se pierde al último pero,
No creo que exista algo que apague mi infierno
En la oscuridad de un rincón lloro,
En la oscuridad de un rincón sufro,
En la oscuridad de un rincón sé que he perdido el poder de decir
Sé quién soy
He vivido la muerte
Pero mi corazón aún late
No tengo sentimientos
Pero igual un recuerdo duele
La inmundicia que deja un sueño roto
Las lágrimas que deja el olvido
Las heridas que deja el silencio
El sufrir que causa el cautiverio
Quiero gritarle a la luna
¡Devuélveme a la vida!
Pero
Para qué?
La vida no es más que una mórbida y sarcástica parodia de la muerte
Y mi muerte no es más que vivir fingiéndo ser una muñeca risueña en un teatro
El silencio habla, cuenta, relata, pero no me dice nada
Sólo escucho vacío, desolación, hastío
Escuché
Mil lunas
Mil tormentas
Mil aplausos al sonreírle al publico
¿En qué momento he perdido mi alma?
¿En qué se me ha ido lo que hoy no tengo?
¿En qué?
¡¿En qué?!
¿En qué me he convertido?
Me busco en el reflejo de los charcos que crean mis ojos
Y no encuentro más que a una desconocida
Apuñalo mi piel
Buscando ver si mi sangre aún es la misma
Sí
Es legítima
Pero el dolor que se extiende por mis brazos
No es comparable al de mi alma
La maldición me sigue a cada hora
El control nunca acaba
Mis acciones ahora son ajenas a mí
He perdido la potestad de pensar
No puedo respirar
Los hilos del egoísmo manipulan mis manos
Mi vida depende de un titiritero de muertos
Que presenta a sus estrellas en un circo de penas
¿Qué sentido tiene tener una vida vivida por otro?
¿Qué mentira hay para que pueda creer que soy feliz?
Por favor,
¿Podrías decirme qué se siente ser feliz?
No ignores mi suplica,
No des la espalda,
No me dejes sola de nuevo,
Han pasado ya tantos años
Que no recuerdo mi última sonrisa no improvisada
Los días paso entre lágrimas,
Sollozos que alguna vez fueron risas
que decayeron hasta crear lluvia que drena de mis ojos.
Mis retinas se pierden
En el ciego cielo que anhelo alcanzar, ése que veo a través de los barrotes de mi ventana
Sé que oigo cada día aplausos a esta máscara, a este maquillaje
Simplemente hoy
No me siento viva
Mis manos están inmóviles
Mis ojos se mantienen abiertos
Mis pulmones siguen consumiendo oxigeno
Mi voz se extinguió
Se supone que la esperanza se pierde al último pero,
No creo que exista algo que apague mi infierno
En la oscuridad de un rincón lloro,
En la oscuridad de un rincón sufro,
En la oscuridad de un rincón sé que he perdido el poder de decir
Sé quién soy
He vivido la muerte
Pero mi corazón aún late
No tengo sentimientos
Pero igual un recuerdo duele
La inmundicia que deja un sueño roto
Las lágrimas que deja el olvido
Las heridas que deja el silencio
El sufrir que causa el cautiverio
Quiero gritarle a la luna
¡Devuélveme a la vida!
Pero
Para qué?
La vida no es más que una mórbida y sarcástica parodia de la muerte
Y mi muerte no es más que vivir fingiéndo ser una muñeca risueña en un teatro
El silencio habla, cuenta, relata, pero no me dice nada
Sólo escucho vacío, desolación, hastío
Escuché
Mil lunas
Mil tormentas
Mil aplausos al sonreírle al publico
¿En qué momento he perdido mi alma?
¿En qué se me ha ido lo que hoy no tengo?
¿En qué?
¡¿En qué?!
¿En qué me he convertido?