gilbran
Ernesto Salgari
Estuvimos ahí,
parados justo en esa
gota de tiempo
que demora caer
hasta hacerse angustia;
por todo aquello
que nos viene dado,
por ser lo que somos:
peñascos o piedrecillas
en el hormiguero humano,
brasas cenicientas
resbalando en las solapas
del mundo,
digo entonces
desde este lugar terroso
y sombrío
cada vez más repleto
o vacío de destinos coléricos y
absurdos,
que a estas alturas de mi vida;
lo único que espero
es que el tiempo
deje de engañarnos
y borre sus huellas
de este espejismo sideral,
como aquellas muescas
que dejan las gotas de lluvia
al caer.
parados justo en esa
gota de tiempo
que demora caer
hasta hacerse angustia;
por todo aquello
que nos viene dado,
por ser lo que somos:
peñascos o piedrecillas
en el hormiguero humano,
brasas cenicientas
resbalando en las solapas
del mundo,
digo entonces
desde este lugar terroso
y sombrío
cada vez más repleto
o vacío de destinos coléricos y
absurdos,
que a estas alturas de mi vida;
lo único que espero
es que el tiempo
deje de engañarnos
y borre sus huellas
de este espejismo sideral,
como aquellas muescas
que dejan las gotas de lluvia
al caer.
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