ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estuvo una señora silenciosa
de andar sigiloso pero altiva
Vestimenta oscura, extraña diosa
de aquella noche clara era la diva
Peculiar seducción la de esta musa
inspiradora del misterio hondo
Pálida tez bajo la caperuza
y mirar gris-azul y muy profundo
Se planta ante mi y entonces dice
con voz marcadamente grave y femenina:
No bebas tanto, no fumes, no forniques
no exageres el placer de la cocina
Hacia mi dirige la palabra
inútil hacerme el distraído
y como aquel que su destino labra
subyugado caí cual poseído
Del brazo la tomé muy firmemente
y a hacer el amor nos dirigimos
fumamos todo y exageradamente
bebimos cervezas, vodkas y los vinos
Cuerpo agitado, gozo del alma,
locura y embriaguez en alboroto
Sexo, pasión y luego calma...
Ahora me conduce a lo remoto
Ineludible consecuencia del exceso
de esa mano, lentamente, echarse a andar
Incógnita develada: ¡no es por anciano
que en postrera compañía he de viajar!
de andar sigiloso pero altiva
Vestimenta oscura, extraña diosa
de aquella noche clara era la diva
Peculiar seducción la de esta musa
inspiradora del misterio hondo
Pálida tez bajo la caperuza
y mirar gris-azul y muy profundo
Se planta ante mi y entonces dice
con voz marcadamente grave y femenina:
No bebas tanto, no fumes, no forniques
no exageres el placer de la cocina
Hacia mi dirige la palabra
inútil hacerme el distraído
y como aquel que su destino labra
subyugado caí cual poseído
Del brazo la tomé muy firmemente
y a hacer el amor nos dirigimos
fumamos todo y exageradamente
bebimos cervezas, vodkas y los vinos
Cuerpo agitado, gozo del alma,
locura y embriaguez en alboroto
Sexo, pasión y luego calma...
Ahora me conduce a lo remoto
Ineludible consecuencia del exceso
de esa mano, lentamente, echarse a andar
Incógnita develada: ¡no es por anciano
que en postrera compañía he de viajar!
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