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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Etapas

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

ETAPAS


El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018

 
Última edición:
ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
Madrid a 5 de octubre de 2018

En cuatro excelentes estrofas, Andreas, has definido las básicas etapas por las que pasamos o pasaremos, pero añadiría que hay tránsitos entre ellas en donde se entremezclan la espira luminosa con la luz furiosa que puede iluminar la fruta tierna en la balanza e incluso llevar su brillo a la pupila donde tiembla el telón.

Magnífico poema, amigo.

Saludos.
 
En cuatro excelentes estrofas, Andreas, has definido las básicas etapas por las que pasamos o pasaremos, pero añadiría que hay tránsitos entre ellas en donde se entremezclan la espira luminosa con la luz furiosa que puede iluminar la fruta tierna en la balanza e incluso llevar su brillo a la pupila donde tiembla el telón.

Magnífico poema, amigo.

Saludos.

¡Juan!, qué bello comentario... De la llamarada al brillo quiescente, toda una vida.
Gracias por tu paso.
Un abrazo y feliz sábado.
 
Dicen que todas las imagines de la vida pasan in articulo mortis a gran velocidad. Bien podría pasar este poema en dicho momento y el efecto sería similar, pero con más ritmo. Si es que nos encanta la clásica. Buen poema. Luis

¡Luis! Interesante conjeturar acerca de la sorpresa que nos tiene guardada la mente para nuestro punto final. ¡Buen tema para un poema! Algo así como arrancar de golpe la tira de fotogramas de nuestra bobina.
Un abrazo, compañero.
 
ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018


Nunca decepcionan tus poemas, nunca; será que me conmueves,querido Andreas, porque hay autenticidad en tus versos, porque hay, ademas en ellos, un alto lirismo y porque tu léxico cuidado se nos cuela; me gusta lo que dices y como lo dices...El primer cuarteto hablando de la infancia es sencillamente hermoso.

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

¡Cuanta verdad!

"El joven es belleza y luz furiosa,"


"El adulto es un quiero que no alcanza..."


Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.


Creo, Andreas, que uno es algún momento de la vida, es todo eso, como si una amalgama de emociones y recuerdos nos removiera por dentro y no trajera al niño, al joven, al adulto, y es así como termina temblando en la pupila del anciano la espira luminosa del niño.
Gracias por compartir tu arte y tu sentir, Andreas.
Un fuerte abrazo.
Isabel
 
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Nunca decepcionan tus poemas, nunca; será que me conmueves,querido Andreas, porque hay autenticidad en tus versos, porque hay, ademas en ellos, un alto lirismo y porque tu léxico cuidado se nos cuela; me gusta lo que dices y como lo dices...El primer cuarteto hablando de la infancia es sencillamente hermoso.

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

¡Cuanta verdad!

"El joven es belleza y luz furiosa,"


"El adulto es un quiero que no alcanza..."


Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.


Creo, Andreas, que uno es algún momento de la vida, es todo eso, como si una amalgama de emociones y recuerdos nos removiera por dentro y no trajera al niño, al joven, al adulto, y es así como termina temblando en la pupila del anciano la espira luminosa del niño.
Gracias por compartir tu arte y tu sentir, Andreas.
Un fuerte abrazo.
Isabel

¡Querida Isabel! Gracias siempre por tu tierna y cuidada lectura.
Me gusta mucho eso de que «uno es algún momento de la vida»; me ha recordado al comentario de Juan, en el que de forma muy hermosa describía también ese destello de luz que nos acompaña hasta el final. Es cierto, compañera, somos una amalgama de reflejos que a veces recalan con fuerza en la mirada del ahora.
¡Gracias por dejar tu huella! Un abrazo y feliz otoño.
 
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ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018
Precioso y existencial soneto.
Un saludo.
 
ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018

Me ha encantado, compañero, descubriendo nuestra forma de ver, sentir y de alumbrar durante el recorrido, un trabajo excelente. Un abrazo.
 
Ya sabes que me cuesta escribir, Andreas,
pero puedo leer con ayuda de una lupa
y mucha emoción...Genial el poema.
Gracias, compañero,por compartir mucho más que arte.
Un fuerte abrazo.

Querida Rosario, espero que poco a poco todo mejore.
Gracias a ti por sacar tiempo y regalarme tu paso por estos versos.
Compi: volvió el otoño y te deseo lo mismo: que el otoño te dore la piel.
Un abrazo, amiga.
 
ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018
Yo apenas veo la última lluvia caer, grato leerte
 
ETAPAS


El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.



Cierto. Y contundente. Te dejo este de Gil de Biedma que seguro que conoces que mucho tiene que ver con tu maravilloso poema:

No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Mi abrazo, poeta.
 
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Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.



Cierto. Y contundente. Te dejo este de Gil de Biedma que seguro que conoces que mucho tiene que ver con tu maravilloso poema:

No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Mi abrazo, poeta.

Preciosos versos los del gran Gil de Biedma... Te agradezco profundamente tu siempre cercana y tan atenta lectura.
Un abrazo fuerte, compañero.
 
Buena idea, querido Andreas, la de plasmar cada una de estas etapas en una estrofa. Lindo lo de las neuronas sin renglones, la golondrina de intuiciones (¡la intución que tienen que tener para atrapar los insectos al vuelo!) Lo de la fruta tierna... me inspira dudas, será que ya pasó (¡habrás dudado acerca de qué poner en la balanza!). El segundo terceto es estremecedor, muy bueno. Es un misterio la identidad, ¿no? A veces me sorprendo recordando y pensando que no puede ser que siga siendo yo mismo...

abrazo
Jorge

ETAPAS

El niño es una espira luminosa
de ubérrimas neuronas sin renglones,
no le hacen falta reglas ni instrucciones
porque la vida es suya y le rebosa.

El joven es belleza y luz furiosa,
es una golondrina de intuiciones,
¡qué pena que se olvide de sus dones
y el verso de su vida se haga prosa!

El adulto es un quiero que no alcanza,
es un chupito a rebosar de tila,
es una fruta tierna en la balanza.

Y el viejo asiste en la primera fila
de un teatro sin gente a su semblanza
con el telón temblando en su pupila.

Kalkbadan
En Madrid, a 5 de octubre de 2018
 
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Buena idea, querido Andreas, la de plasmar cada una de estas etapas en una estrofa. Lindo lo de las neuronas sin renglones, la golondrina de intuiciones (¡la intución que tienen que tener para atrapar los insectos al vuelo!) Lo de la fruta tierna... me inspira dudas, será que ya pasó (¡habrás dudado acerca de qué poner en la balanza!). El segundo terceto es estremecedor, muy bueno. Es un misterio la identidad, ¿no? A veces me sorprendo recordando y pensando que no puede ser que siga siendo yo mismo...

abrazo
Jorge

¡Jorge! Qué alegría tu visita, compañero. Como el poema aquel de «Carta a mis hijos», son propuestas que pueden tener un resultado final pretencioso, y más, con una estructura tan epigramática como lo es el soneto. Creo que tanto en aquel poema como en este salvé los muebles; pero cuántos cadáveres dejé entre ellos, jaja.
Pues sí, querido amigo, un misterio, un misterio siniestro. Sobre todo siento la perplejidad a la que aludes en el corte de joven a no joven. Es como si de joven uno fuera empujado por las olas, así, sin esfuerzo, y de pronto, sin darse cuenta, se encontrase tirado como un náufrago sobre la arena. Y, entonces, comienza a andar, y tiene sed, y fatiga, y por primera vez se fija en las huellas que deja a su paso.
Precisamente acabo de completar una trilogía (CASA-CIUDAD-MUNDO) en la que exploro ese misterio. Si rascas, duele.
¡Compa! Un abrazo fuerte.
 
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