eragon
Poeta recién llegado
Tenía el alma hecha carbón,
aquella pradera un recuerdo,
humeante y oscuro era,
pero sus ojos cada vez menos atizados,
aún se resistían a brillar,
a fin de tal actitud, justificada era,
pues al principio de su vida,
un guerrero quiso ser,
y al cruzar la esquina del tiempo,
envuelto se vio en terrible circunstancias,
y hoy demostrar, que a la altura estaba,
cada caminar del sol, es su caminar,
este es el camino que escogió,
Por tal motivo, humeante y consumiéndose,
igual su marcha sigue,
tras las nubes llenas de sueños,
que al sonreír, lo bañe con su vital y regenerante fuerza,
porque las cenizas, al final abono es,
material de futuras praderas,
donde pasten nuevamente sus sueños guerreros,
Amigo sigo corriendo me dice, sin decirme nada,
pues los reflejos son evidentes,
en un alma cabalgante y valiente,
Y todo eso aprendido,
con tan solo un destello de eterna enseñanza...