Ziler
Poeta recién llegado
Observando su imagen pasar,
se me revuelve el corazón;
poniendo serio mi querer,
dejo que su mirada me roce.
Ya son varias noches que se despidió,
pero su imagen sigue allí.
No sé si sea una obligación de tu alma
o una maldición de la mía.
Su partida se hace eterna
mientras derrocho la tinta de mi antología poética,
y mi lápiz, ya cansado, la está dando por perdida.
Otra presencia se mezcla en mis dedos
y se aferra al dolor de un fantasma,
que retumba en mi pecho
y queda exorcizado en un poema.
se me revuelve el corazón;
poniendo serio mi querer,
dejo que su mirada me roce.
Ya son varias noches que se despidió,
pero su imagen sigue allí.
No sé si sea una obligación de tu alma
o una maldición de la mía.
Su partida se hace eterna
mientras derrocho la tinta de mi antología poética,
y mi lápiz, ya cansado, la está dando por perdida.
Otra presencia se mezcla en mis dedos
y se aferra al dolor de un fantasma,
que retumba en mi pecho
y queda exorcizado en un poema.