Yaasmiinaa
Poeta recién llegado
Él no le soltaba su mano arrugada, aunque ella ya no le recordaba. Cada día le contaba su historia, cómo se conocieron, cómo se enamoraron, el primer beso, la primera vez, ese viaje de novios y la discusión por haber perdido el pasaporte...él se lo contaba cada día, con un brillo en los ojos que demostraba cuánto estaba enamorado, incluso si ella tenía ya la piel arrugada, el pelo blanco, había engordado...eso a él no le importaba, sus ojos le brillaban como cuando la vio por primera vez, con su pelo largo y castaño paseando por su barrio, con una falda por las rodillas blanca y una camisa turquesa, al verla pasar se quedó paralizado, pero se atrevió a sonreirle y esa sonrisa le enamoró, y estuvieron así 50 años juntos, pero la vida es injusta y ella empezó a tener leves pérdidas de memoria que poco a poco fueron a más, y la enfermedad fue avanzando hasta tal punto que olvidó a su amor, su gran amor, y lo trataba como a un desconocido.
A pesar de no recordar a nadie la enfermedad siguió avanzando, ya no podía andar, ni casi hablar, pero él no se separaba de ella. En el hospital no dejaba de mirarla y no le soltaba la mano, y entre lágrimas volvía a contarle la historia del día de su boda y la anécdota por la que hasta antes de que el alzheimer llegara a sus vidas siempre les hacía reír, en la que su suegro bebió demasiado vino y le tiró la tarta encima a tía Eugenia, que era la típica estirada que presumía de tener un vestido hecho a mano por un diseñador famoso. Por un momento ella abrió los ojos, y con ese brillo en la mirada le sonrió y con un gran esfuerzo para hablar susurró: "te quiero", y volvió a cerrar los ojos, él se echó a llorar, emocionado, porque le había recordado de nuevo por un par de segundos. De repente la máquina empezó a emitir un sonido fijo y molesto, y las líneas de la pantalla eran rectas y no formaban esas ondas que nos gustaría que fuesen eternas.
Después del entierro y de despedirse de los familiares que habían ido a apoyarle él se fue a casa, agotado, pero no podía dormir, hambriento, pero no podía comer, se sentó en su sillón y no apartaba la vista del sillón de su esposa, ya vacío pero todavía impregnado de su olor, y mirándolo, entre lágrimas, se quedó dormido, y a partir de ahí volvieron a estar juntos eternamente, ambos felices, sin enfermedades y pudiendo recordar toda su historia a la perfección, sin tener que preocuparse de nada.
Cuando se casaron el cura les dijo "hasta que la muerte os separe", pero la muerte los ha unido, ya que la vida les separó al robarle a ella la memoria.
A pesar de no recordar a nadie la enfermedad siguió avanzando, ya no podía andar, ni casi hablar, pero él no se separaba de ella. En el hospital no dejaba de mirarla y no le soltaba la mano, y entre lágrimas volvía a contarle la historia del día de su boda y la anécdota por la que hasta antes de que el alzheimer llegara a sus vidas siempre les hacía reír, en la que su suegro bebió demasiado vino y le tiró la tarta encima a tía Eugenia, que era la típica estirada que presumía de tener un vestido hecho a mano por un diseñador famoso. Por un momento ella abrió los ojos, y con ese brillo en la mirada le sonrió y con un gran esfuerzo para hablar susurró: "te quiero", y volvió a cerrar los ojos, él se echó a llorar, emocionado, porque le había recordado de nuevo por un par de segundos. De repente la máquina empezó a emitir un sonido fijo y molesto, y las líneas de la pantalla eran rectas y no formaban esas ondas que nos gustaría que fuesen eternas.
Después del entierro y de despedirse de los familiares que habían ido a apoyarle él se fue a casa, agotado, pero no podía dormir, hambriento, pero no podía comer, se sentó en su sillón y no apartaba la vista del sillón de su esposa, ya vacío pero todavía impregnado de su olor, y mirándolo, entre lágrimas, se quedó dormido, y a partir de ahí volvieron a estar juntos eternamente, ambos felices, sin enfermedades y pudiendo recordar toda su historia a la perfección, sin tener que preocuparse de nada.
Cuando se casaron el cura les dijo "hasta que la muerte os separe", pero la muerte los ha unido, ya que la vida les separó al robarle a ella la memoria.